25 de abril de 2026

Dos libros

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Hace tiempo que no leo un libro como Dios manda. La poca agudeza visual que me queda la gasto en leer el periódico, y aun este menester lo hago un tanto a salto de mata. Quiero decir con esto que en muchas noticias y en muchos artículos me limito a leer el resumen que los encabeza, por lo general en letra negrita.

Ayer he recibido por un medio bastante inusual, a saber dentro de un sobre de carta, un libro que me había anunciado hace algún tiempo su autora.

No he podido por menos de ojearlo y leer por encima algunas páginas. Me vienen al recuerdo escenas de El Espinar y San Rafael, localidades serranas donde conocí a la autora del libro, Isabel López Villa, a la que difícilmente habría reconocido en la foto que aparece en la página 2 del libro en cuestión.

Ni que decir tiene que estoy deseando embarcarme en una lectura como Dios manda de este libro, que se titula El otro lado y está dedicado en gran parte a contar la vida de la hermana Berta. En las páginas 159 a 162 encontramos unos datos biográficos así como una fotografía de la hermana Berta.

Ni que decir tiene que, por las calas que he hecho en el libro, bellamente editado por Huso, estoy deseando leerlo de corrido si mi vista y mi resistencia visual lo hacen posible.

Gracias, Isabel, por este regalo lleno de hermosas reminiscencias.

Pero he titulado el presente blog Dos libros, y hasta aquí solo he hablado de uno.

El segundo se titula Fatum y se debe a la siempre inspirada pluma de Emilio Porta.

Lo presentó Soledad Serrano un día en el que nuestra salud, mejor dicho la falta de salud de mi mujer Angelina Lamelas y de mí mismo nos impidió asistir.

A diferencia del libro de de Isabel López Villa, de Fatum no tengo más que referencias a través de Julia Sáez-Angulo y de calas que he podido hacer en internet.

Estoy deseando acudir a la librería más próxima, que es Polifemo, en la avenida de Bruselas de nuestro Parque de las Avenidas. Ya solo el título latino Fatum me abre a mí y a mis raíces clásicas grecorromanas todo un acervo de resonancias.

¿Es fatum una fuerza impersonal, que se refiere al destino, hado o sino, fuerza sobrenatural ineludible y predeterminada que guía la vida humana?

Contestaré a esta y a otras preguntas cuando lea el libro de Emilio Porta.

Que esta fuerza sobrenatural y predeterminada me conserve la energía necesaria para embarcarme en la lectura de Fatum, como los predestinados se embarcaban en la barca de Caronte rumbo al Hades. 

22 de abril de 2026

Carlos Polo y su taller de las maravillas

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

A muchos de nosotros, por edad o por otras razones, el uso de los teléfonos móviles nos ha desbordado. Lo cual no quiere decir que prescindamos de ellos, pero sí que muy a menudo necesitemos de la ayuda de un experto. Este experto se llama Carlos Polo y su tienda taller está enfrente del Bar Manso en El Espinar.

En esto de la informática, las nuevas generaciones vienen con unas dotes especiales. El otro día, mi nieto Mateo de trece años me ayudó a conectar a internet  mi portátil, pues yo había olvidado los pasos que hay que seguir para hacerlo a través del teléfono móvil.

Pero volviendo a Calos Polo, este experto ha llegado a venir a mi casa para resolver un problema quiero recordar de la antena del televisor.

A mi mujer y a mí nos encanta ver en el canal Antena 3 el programa Pasapalabra que dirige con acierto Roberto Leal y por el que han pasado numerosos concursantes. Cuando uno de ellos se lleva el bote, el otro o la otra tiene que abandonar el concurso.

Siempre que paso por la tienda de Carlos Polo hay personas con problemas en sus teléfonos móviles que Carlos o alguno de sus ayudantes soluciona.

La última vez que Carlos Polo ha demostrado su capacidad para resolverme un problema se ha referido a mis blogs, en los que los lectores de los mismos no podían entrar y yo no podía ayudarles a hacerlo.

Aprovecho este escrito ante todo para dar las gracias a Carlos Polo y, acto seguido, para comunicar a mis lectores la nueva dirección web, en la que podrán entrar y leer todos mis blogs.

Esta dirección web es:

albertomartinbaro.es

Muchos de mis seguidores y lectores son contertulios de “El Libro del Mes”, que sigue celebrándose en El Espino, el restaurante que regenta con gran acierto mi amiga Isabel Codina. La tertulia la dirige actualmente con mano sabia Ana Guerrero.

Pues bien, queridos amigos, tertulianos o no de “El Libro del Mes”, os agradeceré que cuando leáis mis blogs, pongáis un comentario, aunque solo sea “I like”.

4 de abril de 2026

La Semana Santa

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Me parece a mí que el seudoprogresismo de la izquierda, al frente del cual se encuentra el inefable presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez, tiene más fácil secularizar la Navidad que la Semana Santa.

Un año más he podido comprobar cómo el pueblo español de toda clase y condición vive con inalterable fervor la conmemoración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Tanto en los programas de televisión, incluidos los  de la tendenciosa Radiotelevisión Española, como en otros medios de comunicación, están presentes las procesiones de las fechas más señaladas como son el Jueves y el Viernes Santo.

No quiero entrar en la cuestión de cuánto hay de folclore y cuánto de auténtica devoción y fe cristiana en el seguimiento de los pasos procesionales con los Cristos tallados por imagineros castellanos como Gregorio Fernández y las Dolorosas y la Piedad de Juan de Juni, o las Vírgenes de ciudades andaluzas, como la Virgen de la Esperanza Macarena de Sevilla, la Virgen del Rocío de Huelva y María Santísima del Amor de Málaga, por citar solo algunas de las tallas que son protagonistas de las procesiones de la Semana Santa de Andalucía.

Tanto los costaleros que portan los pasos como los cofrades con hábitos y capirotes son sinceros penitentes,

Recuerdo que a mis quinces años, mi tío Ramón Abril me dejó su hábito de la cofradía de la Virgen de las Angustias, con el que participé en la procesión del Viernes Santo de Valladolid: les aseguro que aquella participación fue una auténtica penitencia.

Los cristos que estamos acostumbrados a contemplar en las tallas de la Semana Santa y en los crucifijos de las iglesias no reflejan los sufrimientos que padeció Jesús en su vía crucis camino del Calvario.

No he logrado averiguar a qué productora se debe la película titulada “Vía Crucis” que pude ver el pasado Viernes Santo en la Trece. El realismo de las escenas que pintan los tormentos a los que fue sometido Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta la crucifixión entre dos ladrones en el monte Gólgota no ahorran al espectador la saña de los torturadores en los azotes a Cristo atado a la columna y ceñido con la corona de espinas, o en las caídas camino del Calvario, que dejan a Nuestro Señor como un manojo sangriento de carne, que recuerda el epíteto bíblico de “Varón de Dolores” (Isaías 53, 3) y que en nada reflejan los cristos de las iglesias y los crucifijos de las casas de los fieles. ¿Cómo pudo Jesús crucificado pronunciar las siete palabras que nos han transmitido los Evangelios y que tuvieron como colofón aquel “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”?

 Cofrades, costaleros y fieles irán después a las playas del sur o a las terrazas de los bares en ciudades de Castilla. Que la piedad auténtica de la Semana Santa no quita la diversión en los hermosos días de sol que hemos podido disfrutar este año.