20 de septiembre de 2026

El Informe Pisa 2026

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Para quienes no están familiarizados con los Informes PISA, les diré que PISA son las siglas en inglés de Programme for International Student Assesment, o sea Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes.

El Informe se publica en el marco de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo) y permite comparar el rendimiento de los alumnos de 15 años, que tienen que responder a unas preguntas que se les plantean por escrito en Lectura, Ciencias y Matemáticas, y que varían según los años.

Un titular de prensa coloca a España a nivel global por debajo de  la media europea, en estudios medios y superiores, situándose entre los países de la UE con mayor proporción de población en un nivel educativo bajo o básico.

Descendiendo en concreto al año 2026, España ha ocupado los siguientes puestos:

En Matemáticas el puesto 32 con 457 puntos por detrás de países como Japón con 525 puntos y Corea del Sur con 522.

En Lectura, con 451 puntos, ha experimentado una caída de 23 puntos.

Y en Ciencias, con 417 puntos, está por detrás de países como Japón con 538 puntos, Estonia con 527 puntos y Corea del Sur con 526.

España, según el Informe, ha acusado un abandono escolar del 14 %, por encima del promedio de la Unión Europea. Y ocupa el puesto 22 a nivel global en el ranking de países más educados del mundo.

Tratando de buscar las causas de este descenso de los parámetros educativos en general, yo me atrevería a señalar el uso por los jóvenes de pantallas y teléfonos móviles, así como su participación en redes sociales.

  

 

 

 

12 de septiembre de 2026

Los jóvenes marroquíes que su país expulsa

Las palabras y la vidaAlberto Martín Baró

Me he quedado mirando atentamente a algunos de los 80.000 o más jóvenes que Marruecos ha enviado a Ceuta. Y me he hecho una serie de preguntas que no he oído a los comentaristas que se ocupan de esta invasión de Ceuta.

Se afirma que estos jóvenes no quieren volver a Marruecos, en el supuesto de que los admitiera. ¿Cómo lo saben quienes esto sostienen? ¿Se han parado a hablar con alguno de estos marroquíes? A mí me parecen muy sanos y alegres.

¿Cómo los habrán seleccionado los agentes marroquíes? ¿Habrán contado con la aquiescencia de sus familias? ¿Y qué criterio se habrá seguido para seleccionar a los jóvenes destinados a invadir Ceuta como carne de cañón?

Desde luego un país que puede prescindir de buenas a primeras de 80.000 o más jóvenes, a los que se ve sanos y alegres, es un Estado digno de menosprecio. Desprecio que hago extensivo a su monarca Mohamed VI que todo lo controla.

¿No estaban a gusto estos jóvenes con sus familias, asistiendo a colegios en los que estudiar?

No he oído a ningún comentarista español preguntarse por los sentimientos de estos jóvenes a los que yo, insisto, veo alegres y decididos.

¿Qué milonga les habrán contado los agentes marroquíes encargados de esta infame tarea? ¿Eran conscientes estos jóvenes de que arriesgaban su vida al tratar de entrar a nado en Ceuta? De hecho algunos han perdido la vida, ante la indiferencia del país que los ha expulsado.

Una vez en Ceuta, los jóvenes expulsados se las arreglan como pueden, haciendo fuego para calentarse, durmiendo en el duro suelo.

Se han construido para albergar a una mínima parte de ellos unos pabellones de lona.

¿Y los demás? ¿Seguirán durmiendo, cocinando y haciendo sus necesidades al aire libre? ¿No estarían mejor con sus familias asistiendo a los colegios de sus barrios, jugando con sus amigos?

Canallas los agentes que han cometido esta ignominia. Y canalla un monarca al que no importa expulsar de su territorio y apartar de sus familias a 80.000 o más jóvenes sanos y alegres. 

5 de septiembre de 2026

La pacífica invasión de musulmanes e hispanoamericanos

 Las palabras y la vida Alberto Martín Baró

Me ha llamado la atención un dato sobre la población de Ceuta. Aproximadamente 37.000 habitantes de la Ciudad Autónoma son de confesión musulmana, dentro de una población total que ronda los 85.000 habitantes.

La gran mayoría de estos musulmanes son ciudadanos españoles, muchos de ellos nacidos en España o nacionalizados españoles. Son minoría los que mantienen exclusivamente la nacionalidad marroquí.

Ante esta realidad de la población de la Ciudad Autónoma, me pregunto si hay que enviar a más de 80.000 inmigrantes a nado o asaltando las vallas fronterizas con el objetivo de desestabilizar la composición demográfica de Ceuta.

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Yo vivo en un barrio madrileño donde abunda la población de origen hispanoamericano. Los hay que trabajan en cafeterías, otros acompañan a personas mayores que no pueden valerse por sí mismas.

Frente a inmigrantes que llegan de otros países, estos no tienen que luchar contra la dificultad del lenguaje.

El conductor de un taxi al que mi mujer le preguntó de qué nacionalidad era contestó que peruano.

No sé cuántas de estas personas tienen la nacionalidad española.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

29 de agosto de 2026

La autocompasión

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Si me miro a mí mismo como una persona merecedora de compasión, estoy falseando la realidad en la que me muevo.

Una realidad en la que, a mis ochenta y siete años, la seguridad social me ingresa puntualmente la pensión todos los meses.

Y, sin embargo, y a pesar de que en El Espinar poseo un chalet del que disfruto sobre todo en el mes de julio, en ocasiones me observo con autocompasión.

Pues bien ¿qué es la autocompasión?

El Diccionario de la RAE, de forma muy breve, la define como “Compasión hacia uno mismo”. O sea “la acción o sentimiento de sentir compasión por los   equilibrios y capacidades que me llevan a necesitar ayudarme de un bastón para caminar. Y el caso es que los médicos me recomiendan andar todos los días.

Hay otra adversidad que sufro por las noches y que me obliga a levantarme e ir al baño cinco o seis veces, Cuando le expuse a mi nueva doctora del centro de salud tal incomodidad, ella me aconsejó no beber agua a partir de las siete de la tarde.

Y si la necesidad de ir al baño me ocurre sólo por las noches, puedo darme con un canto en los dientes. Porque si la experimento en otros lugares y situaciones, puede convertirse en algo realmente molesto, digno de autocompasión.

Yo antes era lo que en lenguaje familiar suele llamarse “un manitas”. Y ahora tengo que llamar a un experto para el más mínimo arreglo, ya sea en el campo de la electricidad, de la fontanería o de cualquier otra especialidad.

¿Creen ustedes, queridos lectores, que no soy digno de autocompasión?

Sólo existe una solución para estas carencias y es el amor.

La definición de autocompasión de la RAE se centra en las adversidades y los sufrimientos físicos y olvida que todos nacemos y crecemos en una familia que nos envuelve con amor.

Si quiero olvidar la autocompasión, no tengo más que pensar en mis hijos y mis nietos.

Y abriendo el campo de las relaciones humanas, recordar a mis numerosos amigos. Cultivar eso tan hermoso que es la amistad.

Finalmente, tengo a mi lado a una persona que es mi mujer y que con su amorosa presencia y compañía hace imposible la autocompasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

22 de agosto de 2026

Alba y Shakira

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Hacía días que había yo llamado a Alba, nuestra asistenta, para saber de ella, pues de no estar mi mujer y yo en Santander pasando el mes de agosto, Alba tendría que estar trabajando en nuestra casa de Madrid. Alba es una excelente cocinera y tiene el piso como los chorros del oro.

Al estar libre el mes de agosto, Alba había barajado incluso la posibilidad de viajar a Colombia, donde vive su familia. Lo caro del viaje la disuadió de la idea.

Ella, que es una persona muy religiosa, cree que  en esta decisión intervino la mano de Dios, pues a los pocos días tuvo lugar en Colombia el terrible terremoto que ha sacudido el país. Alba no pudo por menos de dar gracias a Dios, pues su familia, que vive en Calí, uno de los centros del temblor, había salido indemne.

Lo cual no quiere decir que tanto ella como nosotros no hayamos lamentado la multitud de víctimas del seísmo y sus réplicas.

Me entero por la prensa y la televisión de que la célebre cantante Shakira ha viajado a Colombia para prestar ayuda a una población que está necesitada de todo.

Hay ocasiones en que las celebridades aprovechan las desgracias ajenas para incrementar su fama. No es este el caso de Shakira, cuya celebridad se asienta sobre una larga trayectoria de éxitos. Ahora escucharé con más atención sus canciones.

Quiera Dios que no haya más réplicas de este y de otros seísmos que este verano están sacudiendo no sólo Colombia, sino también ciudades tan cercanas como Granada.

Proliferación de temblores que hace preguntarse a los entendidos por sus causas.

Alba, que ya he dicho que es una persona muy religiosa, las atribuirá a la falta de fe y de creencias de nuestro ateo mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

15 de agosto de 2026

Añoranza de la playa

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Angelina mi mujer y yo llevamos catorce días en Santander y aún no hemos podido pisar la arena de la playa del Sardinero, ni tampoco la de la otra playa que está debajo del Palacio de Festivales y lleva el nombre de La Fenómeno.

A esta playita yo he llegado andando, mientras Angelina me esperaba sentada en un banco del camino que a ella conduce.

La denomino playita por su tamaño, aunque el mar que la baña sea el mismo que ondula las olas del Sardinero.

Desde el mirador de Maremondo, de gratos recuerdos para Angelina, pues en él escribió su libro Carne de cuento, se divisa a distintas horas la playa del Sardinero, con dos o tres cargueros al fondo.

Insisto en que aún no hemos pisado la arena ni la del Sardinero ni la de La Fenómeno.

Hay varios obstáculos que nos impiden la satisfacción de pasear por la arena del Sardinero. Uno de los principales reside en montar en un autobús cargados con los diversos útiles que nos permiten sentarnos y tumbarnos en algún hueco al sol, que otros años no representaban ningún problema.

Cuando nosotros estamos ya comiendo en la cafetería Reina, es posible que se presente María Luisa, la hermana mayor de los Lamelas, lista para ir a alguna de las playas mencionadas.

A María Luisa hemos de agradecer que nos haya facilitado entradas para algunos de los conciertos del Palacio de Festivales. Retengo los protagonizados por Brahms y Dvorak, y Haydn, Mozart y Schubert.

Como aún quedan días de agosto, confío en que la añoranza de la playa se convierta en gozosa realidad, y a los músicos citados se unan otros del repertorio del Palacio de Festivales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8 de agosto de 2026

Madrid-Santander

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

El pasado día 4 de agosto Angelina mi mujer y yo hicimos este trayecto en el Alvia que sale de Madrid a las 13:30 y tiene su llegada a Santander a las 18:04. Habíamos contratado el servicio de Acerca, antiguo Atendo, con lo que no tuvimos en ningún momento que cargar con las maletas.

Habida cuenta de los desastres, con muertos incluidos, que han tenido lugar con los trenes tanto de alta velocidad como normales, he de confesar que yo no las tenía todas conmigo en cuanto al feliz transcurso del viaje. Pero este se desarrolló sin ningún percance.

Al llegar a la estación de Chamartín nos dirigimos a la sala de Acerca, y allí ya se hicieron cargo de nuestro equipaje. Tuvimos, eso sí, que pasar el túnel de control. Pero el empleado de Acerca subió nuestras maletas al vagón número tres, mientras nosotros ocupábamos nuestros asientos.

Como nuestro vagón estaba muy cerca de la cafetería, aproveché esta circunstancia para comprar sendos bocadillos de jamón y las bebidas, una Coca-Cola cero para Angelina y una cerveza sin alcohol para mí, además de una botella de agua.

 El día estaba radiante y durante la primera parte del trayecto observé las repoblaciones de los típicos pinos de copa ancha.

Como no conservo los billetes del tren que cogimos, puede que los horarios que me da el móvil no sean los exactos que experimentamos. Recuerdo la parada en la gran estación de Valladolid, ciudad en la que yo nací.

A riesgo de equivocarme, consigno la parada en la estación Segovia-Guiomar, parada que no efectúan los trenes de vuelta.

Los campos por los que circula nuestro Alvia se  ven milagrosamente libres de los incendios que han asolado las provincias de Madrid y Ávila.

Al pasar por Palencia, dedicamos un recuerdo a nuestro querido amigo el gran poeta Javier Lostalé, que trabajó muchos años en la emisora local.

Nuestro Alvia no se detiene en Aguilar de Campoo, ni tampoco que yo recuerde en Reinosa.

Me admira ya en plena Cantabria la riqueza del arbolado que cubre las vertientes de la zona, como el avellano, el roble albar, el acebo, la encina, el alcornoque, el haya, el castaño, el arce, el tilo, el olmo, el abedul, el tejo, el pino silvestre, el chopo y el mostajo.  

Amo a mi España, en la que alternan las zonas áridas y las verdes. Me emocionan los campos agrestes, su luz dorada que se pierde en la lejanía.

Densos nubarrones auguran lluvia en Santander, lluvia que luego no se produjo. Tuvimos que esperar al jueves para que se desprendieran algunas lloviznas.

Cuando las grandes vías fluviales del centro de Europa, como el Rhin y el Danubio, se están secando, nuestro tren cruza ríos que mantienen intacto su caudal como el Pisuerga, el Carrión y el Besaya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 de agosto de 2026

El éxodo de agosto

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Estaba yo esta mañana del 1 de agosto desayunando en el VIP de la Avenida de América, haciendo tiempo para ir a renovarme el carnet de conducir. Pues bien, a través de la cristalera veía pasar a numerosas personas que arrastraban sus maletas dirigiéndose adondequiera que fuera a pasar sus vacaciones.

Hay empresas que cierran el mes de agosto, con lo que a sus empleados no les queda otro remedio que abandonar su puesto de trabajo.

Todo esto se traduce en aglomeraciones en las carreteras, en las estaciones de tren y en los aeropuertos.

Mi hija Gabriela, mi yerno Gonzalo y sus dos hijos, mis nietos Alicia y Mateo, han tenido el acierto, o la necesidad, de volver de sus cortas vacaciones en Cantabria, cuando todo el mundo, como he dicho, comienza el éxodo de agosto.

Mi mujer Angelina y yo también nos unimos a esta emigración agosteña, y el día 4, Dios mediante, con permiso del cenizo del ministro de Transporte, el mal hablado Óscar Puente, cogeremos el tren Alvia para dirigirnos a Santander, patria chica de Angelina.

Todos los días miro en el móvil las temperaturas de Madrid, Santander y El Espinar. Las de estas dos últimas localidades suelen coincidir por lo bajo, mientras Madrid se lleva la palma calurosa.

Desde hace años dedico mi blog de agosto a Santander y no puedo por menos de lamentar el abigarramiento que ha venido experimentando la ciudad.

Permanece incólume la Bahía que se divisa desde la casa que Angelina comparte con dos de sus hermanos, a los que yo me uno como “advenedizo”. No puede decirse lo mismo de las playas del Sardinero, que sufren la afluencia masiva de bañistas. Angelina y yo nos limitamos a pasear de un extremo a otro, hasta el Chiqui por un lado y hasta la Concha por el otro. Pero aun este sano ejercicio deambulante se ve dificultado por otros paseantes que van de un lado a otro de la playa.

Evoco con añoranza los baños que yo me daba no hace mucho tiempo y que hoy, por obvias razones no me permito.

Algunos días vamos a la playa de la Magdalena, que nos deja entrar en el agua templada.

Confío en que María Luisa, la hermana mayor de Angelina, haya sacado entradas para algunos conciertos del Palacio de Festivales, que no tenemos más que cruzar la calle para acceder a él.

Ah, Santander, novia del mar, que se inclina a tus pies…

25 de julio de 2026

El fútbol

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Con la retransmisión por RTV de los partidos del mundial de fútbol, los aficionados a este deporte han tenido un atracón. Y no digamos con la victoria de la selección española, “La Roja”, contra Argentina en la final.

Toda España, excluidos ciertos obstinados independentistas y separatistas catalanes y vascos, y algunas personas –yo conozco a varias– que tienen todo el derecho a disentir de esta unánime atracción, ha vibrado con esa victoria.

Mi relación con el fútbol ha pasado por distintas fases, desde mi adolescencia, en la que veía con indiferencia  cómo mi hermano mayor y un primo nuestro asistían con fervor a los partidos de fútbol del Real Valladolid en el Estadio Zorrilla. Aprovecho esta circunstancia para desear que el Real Valladolid mejore su clasificación en la liga. Digo indiferencia, hasta que mi hermano Carlos, dos años menor que yo, recientemente fallecido, me convenció de la belleza y la riqueza de las reglas de este deporte.

Yo era aficionado al tenis y solía ver las retransmisiones por televisión de partidos en los que jugaban los grandes Santana y después Nadal. Pero estaba claro que la variedad de las situaciones y los movimientos del fútbol superaba a la del tenis, incluso a la del baloncesto.

Así que me he unido a la fiebre de España con el Mundial, aunque no he visto la retransmisión de todos los partidos, y desde luego detesto los chabacanos intermedios con actuaciones de supuestas artistas.

Siguiendo los consejos de mi hermano Carlos, a veces veía las retransmisiones por televisión de partidos de fútbol que de pronto me sorprendían sin que tuviera ninguna relación especial con los equipos que jugaban.

Sin ánimo de poner al mismo nivel, sobre todo para un creyente católico como yo, el seguimiento multitudinario de los actos litúrgicos presididos por el Papa León XIV en su visita a España, y las masas de aficionados que seguían a los jugadores de La Roja, campeones del Mundial, en su desplazamiento por la capital de España, he de reconocer que también hubo personas no creyentes –yo las conozco– que asistieron a las ceremonias litúrgicas oficiadas por León XIV.

Nunca he logrado entender las reglas que rigen el deporte estrella en los Estados Unidos, el béisbol. Así que insisto en lo anteriormente dicho de mi comprensión hacia las personas a las que el fútbol ni les va ni les viene, incluso hacia las que lo aborrecen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

18 de julio de 2026

Bancos

 Las palabras y la vida 

 Alberto Martín Baró

Nos decíamos mi hijo Guillermo y yo que en el núcleo urbano de El Espinar no hay bancos.

No nos referíamos no a las entidades bancarias en las que ingresamos dinero o lo sacamos, aunque tampoco me he parado a averiguar si hay muchas o pocas. Me basta con conocer dónde está el banco, en mi caso caja de ahorros, que me presta estos servicios.

Hablábamos de los bancos en los que poder sentarse, mucho más requeridos por mí que por mi hijo. No creo que Guillermo se haya sentado en su vida en un banco de El Espinar, a pesar de que baja al pueblo desde El Cabezuelo, donde vivimos, varias veces al día y menos a la noche.

Los primeros asientos que nos llevaron a retractarnos de nuestra osada afirmación son los situados en la Calle Luna, más conocida como Paseo de las Bolas, donde cada dos o tres metros –no me he parado a medirlo– hay un banco de piedra sin respaldo, y la gente también se sienta en el reborde de la barandilla que jalona el paseo.

El domingo pasado, al salir de la misa de ocho, reparé en un banco de piedra similar a los del Paseo de las Bolas.

Puesto a fijarme en asientos, he visto a gente sentada en los que se apoyan en las paredes del Ayuntamiento.

Mi hija Gabriela me dice que, no sabría cuándo, pusieron unos bancos en los aledaños de la plaza de toros.

Para intentar no dejarme bancos en el tintero, yo mismo he usado más de una vez los que en el interior del Parque de Cipriano Geromini te brindan descanso, sobre todo al subir hacia la salida que da a la carretera de Ávila.

Por supuesto que no hay bancos en el monte, aunque sí pueden prestar este servicio los rebordes de las fuentes. Al curioso lector le remito al excelente libro de Javier Sanz Pérez, que se titula precisamente Descubriendo nuestras fuentes.

Cuando mi mujer Angelina y yo paseamos por la Calle del Prado, donde se sitúa nuestra casa, que es la suya, queridos lectores, echamos de menos algún amigable banco donde descansar.

Pero, se dirán extrañados, si están ustedes en la calle donde se sitúa su casa.

Conforme pasan los años y nos hacemos viejos, llamemos a las cosas por su nombre, tenemos más necesidad de encontrar un banco amigo en el que sentarnos a descansar, aunque sólo sea unos minutos.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10 de julio de 2026

Concierto en el Parque

 Las palabras y la vida

Alberto Martín Baró

Las palabras y la vida Concierto en el Parque Alberto Martín Baró

El sábado pasado 25 de julio se celebró en el Parque Cipriano Geromini de El Espinar un concierto a cargo de la Orquesta de Pulso y Púa que lleva el nombre de su creador y director Lorenzo Moya.

Esta orquesta está integrada por instrumentos tradicionales de cuerda pulsada, como son las bandurrias, los laúdes y las guitarras clásicas, a los que en ocasiones, dependiendo del repertorio del concierto, se incorporan solistas de canto, piano y percusión.

El director Lorenzo Moya enumeró también la serie de instrumentos de metal, que convierten a este conjunto en una auténtica orquesta sinfónica.

Mi mujer Angelina y yo llegamos tarde al concierto, al que nos llevaron en coche nuestros amigos Vicente y Lara, pero encontramos asientos libres.

Quiero resaltar ante todo el grato microclima de frescor que contrastaba con el calor reinante en el exterior del Parque.

A la música de películas, como Los siete magníficos, se añadieron toda suerte de tonadas mejicanas y dúos de cantantes líricas, para terminar con unos temas del grupo Abba, como Waterloo.

En lo alto de uno de los abetos que flanquean la entrada del Parque que da a la plaza de toros, escuchaba con atención el concierto un cuervo.


3 de julio de 2026

Los inmigrantes

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Tanto en el Parque de las Avenidas, barrio de Madrid en el que vivo con mi mujer Angelina la mayor parte del año, como en El Espinar, pueblo de la sierra en el que ahora me encuentro pasando el mes de julio, son centros de acogida de inmigrantes.

Esta población foránea está cambiando la fisonomía tanto de nuestro barrio madrileño, como la de mi querido pueblo serrano.

Empezaré hablando de Alba, la asistenta colombiana que trabaja en nuestra casa madrileña, ocupándose de las tareas del hogar, desde la limpieza hasta la cocina, en horario de 10 a 17 de lunes a viernes y de 10 a 13 los sábados. Alba es una mujer trabajadora y culta que tiene todos los “papeles” en regla, cuestión de suele preocupar a la mayoría de los inmigrantes. A Alba tanto mi mujer como yo estamos muy agradecidos. Alba, te queremos.

El Parque de las Avenidas se ha convertido ya hace algunos años en un barrio en el que abunda, no me atrevo a decir que predomina, la gente mayor, que necesita la ayuda de personas jóvenes y fuertes, que en este caso son en su mayoría inmigrantes hispanoamericanos, para empujar su silla de ruedas o caminar a su lado.

No es este el único trabajo que desempeñan los inmigrantes iberoamericanos en el Parque. Hay venezolanas, peruanos, paraguayos, contratados en algunos de los numerosos restaurantes del barrio. Una venezolana con la que tenemos bastante confianza, pues nos atiende en el restaurante que  hay justo debajo de nuestra casa, al preguntarle si su familia se ha visto afectada por los terremotos que han asolado Venezuela, nos dice que sus familiares viven lejos de la Guaira.

Otro grupo de inmigrantes numerosos en el Parque de las Avenidas son los chinos, muy trabajadores y dispuestos. Mi mujer va a la peluquería que tiene montada un chino cuyo nombre no hemos logrado averiguar, junto a la que creemos que es su pareja y que “hace las uñas” de maravilla.

Otra familia de chinos tiene dos locales juntos, uno de ellos dedicado a fotocopistería, que siempre está lleno, y el otro a la telefonía móvil. Del joven que trabaja en este local sí conozco el nombre: se llama Julio y le estoy muy agradecido, pues ha conseguido arreglar mi fotocopiadora, viniendo incluso a nuestra casa.

Desperdigados por todo nuestro barrio madrileño hay varias tiendas de ropa, un gran almacén en el que encuentras de todo y pequeños comercios de alimentación.

Como este fenómeno de los inmigrantes chinos se repite en El Espinar, y supongo que en muchos otros lugares de España y de otros países, pienso que el presidente de la República Popular China Xi Jimpin puede estar orgulloso de tener numerosos súbditos desperdigados por todo el mundo, pues no han encontrado en el país que él preside una forma mejor de ganarse la vida.

Mi hijo Guillermo es asiduo del gran almacén que tienen abierto unos chinos en la Avenida de la Hontanila, y en el que, si no tienen algún artículo, lo piden y te lo suministran.

Otros inmigrantes que tienen abiertos negocios en El espinar son los marroquíes. Tanto a estos como a los chinos de los que acabo de hablar nunca los verás como clientes en un bar o algún otro establecimiento similar, ni tampoco en compañía de sus mujeres, que visten el tradicional burka.

Eso sí, mis nietos han tenido como compañeros de clase a marroquíes, a los que hay que servir en el comedor comidas especiales.

Yo asistí de adolescente a la emigración de trabajadores españoles a países de Europa, en especial a Alemania. Estos no eran, por tanto, inmigrantes, sino emigrantes.

Como ha habido españoles que en distintas épocas han emigrado a países iberoamericanos, y que al ser emigrantes no tienen cabida en este blog dedicado a los inmigrantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27 de junio de 2026

El ocaso del socialismo

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Quienes leen mis blogs conocen mi afición a recurrir a las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española (RAE). Pues bien este Diccionario define el socialismo como:

1.    m. Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.

2.    m. Movimiento político que intenta establecer, con diversos matices, el socialismo.

3.    m. Teoría económica y política del filósofo alemán K. Marx (…)

4.    m. Socialdemocracia.

Me ha parecido pertinente que todos, empezando por los que se denominan socialistas, miembros del partido socialista, tengamos presentes estos conceptos básicos.

Sin embargo, tales conceptos basados en la propiedad estatal de los bienes y medios de producción deben apuntar a una finalidad orientada a que esos bienes lleguen a todos los individuos, incluidas las clases más desfavorecidas, evitando la acaparación de los bienes por el capitalismo.

El partido socialista que padecemos en España, empezando por su presidente, también presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez Castejón, prefiere hablar de progreso, en vez de una justa distribución de los bienes, de manera que estos lleguen a las clases más desfavorecidas, a las que les importa un bledo el tan traído y llevado progresismo.

Si el socialismo se limita a que los bienes acaparados por el capitalismo pasen a ser propiedad del Estado y no se esfuerce en una justa distribución de los mismos, de modo que lleguen a todas las clases sociales, de nada servirá hablar de progreso y progresismo.

La socialdemocracia, que tuvo su más conocida implantación en los países escandinavos, sí veló por que los bienes llegaran a todas las clases sociales.

Los partidos socialistas tradicionales de Francia, Italia, Grecia, Italia, Portugal, Reino Unido, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca han desaparecido y dado paso a formaciones como Alternative für Deutschland, Vox, Fratelli d’italia o Reforma UK, que han crecido en el terreno abandonado por la socialdemocracia tradicional.

Un último apunte: no soy partidario de dos partidos, izquierda y derecha, que se alternen en el poder. Más aún, como he defendido en algún blog mío de hace unos años, abogo por la desaparición de los partidos políticos, a sabiendas de que para ello habría que reformar la Constitución Española, y que en las distintas áreas se hicieran cargo de su gestión especialistas sin adscripción política.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

20 de junio de 2026

Los grandes números

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Para los hombres y las mujeres que nos movemos en los ámbitos corrientes de la economía los números que superan el millón no significan nada, a no ser que queramos comprar un coche o un piso. Y aun en estos casos tenemos que fraccionar los pagos, como se suele decir, “en cómodos plazos”.

Viene a cuento este exordio porque he leído que el empresario estadounidense Elon Musk es el primer billonario de la historia.

Cuando en las noticias de economía se nos dice que la deuda del Reino de España asciende a un billón de euros no podemos por menos de quedarnos como estábamos por carecer de puntos de comparación.

Mientras que la fortuna de Elon Musk se hace visible en tres campos o áreas de negocio: el espacio, la conectividad y la inteligencia artificial.

¿Cómo se puede decir que el espacio ha contribuido a la fortuna de Elon Musk, cuando todos hemos visto el fracaso de los lanzamientos de sus cohetes? Pues por un recurso tan sencillo como recuperar los cohetes y poderlos volver a utilizar.

¿Cómo ha contribuido la conectividad al negocio de Elon Musk? Pues de nuevo por algo tan simple como conectar zonas remotas o con escasas infraestructuras como la Amazonía o las regiones polares.

El tercer campo de negocio en el que trabaja Elon Musk es la tan traída y llevada inteligencia artificial. La novedad que aporta el magnate estadounidense consiste en desarrollar los centros de datos en el espacio.

Así que cuando vemos que un cohete lanzado por la compañía de Elon Musk es reutilizado está preparando un nuevo avance de la inteligencia artificial.

Al billonario Elon Musk no le preocupan los grandes números, sino los grandes retos de la inteligencia humana.

13 de junio de 2026

El Papa León XIV en España

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

He seguido por la televisión y por la prensa el viaje del Papa León XIV a España. Mi maltrecho estado de salud me ha impedido asistir a cualquiera de los actos que los organizadores del Vaticano han programado para la estancia de Robert Prevost en nuestro país.

Estos programadores y el propio Pontífice saben perfectamente que España no se limita a Madrid, a Cataluña y a Gran Canaria, aunque en esta isla turística la visita de León XIV se centrara en “el muelle de la vergüenza”, donde el Gobierno de España llegó a hacinar a casi 4.000 inmigrantes, y a los caladeros de esta isla han llegado y seguirán llegando miles y miles de cayucos cargados de hombres, mujeres y niños engañados por las mafias.

¿Por qué los programadores de la estancia del Papa en España ni incluyeron una visita al País Vasco, por ejemplo, o a ciudades de tanto abolengo católico como Toledo y Granada o lugares como Covadonga?

Son preguntas retóricas, pues el viaje de León XIV a España no era una gira turística y había que elegir centros representativos.

Hecha esta salvedad, no puedo por menos de resaltar que el Pontífice, en los distintos sitios donde ha estado, ha oficiado la Santa Misa, siguiendo el rito  litúrgico consagrado desde hace siglos, así la Misa en la madrileña Plaza de Cibeles ante miles de creyentes católicos, muchos de ellos jóvenes, o la celebración de la Eucaristía en Montserrat, en la catedral de la Sagrada Familia de Gaudí o en el estadio de Gran Canaria.

Se equivocan, pues, quienes alegan que la asistencia de los creyentes católicos a las iglesias es residual y ajena a los jóvenes.

Y las homilías del Santo Padre, que ya no están sujetas al ritual litúrgico, han sabido acercar los valores del Evangelio, centrados en el amor a Dios y al  prójimo, y en la ayuda a los pobres, a los más humildes, a los que sufren, a los necesitados por  cualquier causa.

Las palabras de León XIV no son fórmulas repetitivas, nos llegan al corazón y nos animan a ser mejores cristianos, seguidores de Jesús en la situación en que vivamos.

El discurso del Papa en la sesión conjunta del Congreso y del Senado en el Palacio de las Cortes ha representado, a juicio de todos los analistas, una pieza maestra de oratoria culta, con revisiones de la historia del catolicismo en España a lo largo de los siglos.

Pero, dejando a un lado las referencias al pasado religioso y católico de España, a mí y a otros analistas conmigo, nos ha llegado al alma la defensa que ha hecho León XIV de la vida del ser humano desde la concepción hasta el fallecimiento natural. No menos enérgico ha sido su alegato en pro de la familia, del derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos.

El cerrado aplauso de varios minutos que coronó el discurso del Papa marca un hito en la historia de las Cortes Españolas.

Gracias, León XIV, por defender en todas tus actuaciones en esta España dividida por muros de incomprensión las verdades eternas del Evangelio de Jesús hecho hombre y muerto en la Cruz para salvarnos.

 

6 de junio de 2026

Romance del prisionero

Las palabras y la vida Romance del prisionero Alberto Martín Baró

Hay un hermoso romance que data de entre los siglos XIV y XV y se conoce como Romance del prisionero, del que yo he creído durante mucho tiempo que era debido a la pluma de José de Espronceda, cuando en realidad se trata de una obra anónima.

Pero no es la autoría de este romance la que me mueve a tratar del mismo en mi blog de esta semana, sino sus dos primeros versos, que rezan así:

“Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor”.

 Nos hemos estado quejando el pasado mes de mayo por el calor que nos parecía insólito en este mes. Y esos dos primeros versos del Romance del prisionero, escrito como he dicho entre los siglos XIV y XV, demuestran que las altas temperaturas no son desacostumbradas en el mes de mayo.

Una vez expuesto el motivo de tratar de este romance en mi blog, me parece de justicia poética reproducir el texto entero de este precioso escrito anónimo.

“Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan,

y están los campos en flor,

cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor;

sino yo, triste, cuitado,

que vivo en esta prisión;

que ni sé cuándo es de día,

ni cuándo las noches son,

sino por una avecilla

que me cantaba al albor.

Matómela un ballestero,

dele Dios mal galardón”.

 Nada tiene de extraño que un cantautor como Amancio Prada incluyera este bello romance en su repertorio. Y que el gran compositor Joaquín Rodrigo se sirviera  de este lamento de un prisionero que mide su tiempo por la realidad exterior para componer en 1950 su Romancillo para voz y piano. 

30 de mayo de 2026

Tienes una cabeza apuntando a tu pistola

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Ya este título disparatado nos da una idea de por dónde van los tiros de este libro de Ezequías Blanco, autor del que yo no conocía ningún escrito.

El que tengo en mis manos me ha entretenido, desconcertado, abrumado por la vasta (con uve) cultura del autor.

La mayor parte de los relatos que integran el libro están protagonizados por animales que permiten al autor divertirse y divertirnos con las andanzas de unos buitres gemelos, de la gata Mariluz, de un lobo solitario que nunca había visto el mar y que da al autor la oportunidad de citar unos versos de Juan Ramón: “La soledad está sola / y sólo el solo la encuentra / que encuentra la sola ola / el mar solo que se adentra”.

Aunque siempre hemos imaginado a los lobos en manada, el que protagoniza ese cuento de Ezequías Blanco es un lobo solitario.

Así como las cacatúas dan ocasión al autor de adentrarse en el mundo de las tertulias poéticas.

Lo que no podía esperar Ezequías cuando en uno de los relatos cita la Enciclopedia Álvarez, don Antonio Álvarez, conocido como el "maestro” por quienes trabajamos con él, es que el autor de este blog se cuenta entre esos colaboradores de Álvarez.

Los diferentes ambientes en que transcurren los cuentos dan ocasión al autor de demostrar el conocimiento de los mismos, ya sea un convento, un cuartel o una clínica.

Mención aparte merece la riqueza del lenguaje del autor, a tono, a veces descocado, con el ambiente y los tipos que retrata.

Y nos lleva a Cuenca de la mano de Celedonio, un camello de poca monta al que, haciendo autostop, después de experimentar varios rechazos, le para el elegante coche de María, con la que hará el amor en el mejor hotel conquense.

A algunos lectores podrá producirles un cierto rechazo la desinhibición de Ezequías Blanco al retratar tipos y ambientes de los bajos fondos, encarnados en los distintos animales protagonistas.

Lean estos cuentos, les entretendrán y divertirán, alejándoles del enrarecido ambiente de la política española actual.

23 de mayo de 2026

¿Cuándo dejarás, Pedro Sánchez, de abusar de nuestra paciencia?

¿Cuándo dejarás, Pedro Sánchez, de abusar de nuestra paciencia?

 Quo usque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?

Con estas palabras se dirigió Cicerón a Catilina en su primera catilinaria. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?

Cicerón usó esta frase en el Senado romano para desenmascarar al conspirador Lucio Sergio Catilina.

Esta cita sigue vigente en el debate político para denunciar el abuso de poder o expresar el hartazgo de la población frente a quien actúa impunemente.

A mí me sirve para denunciar el abuso que Pedro Sánchez hace del poder.

¿Hasta cuándo vas a abusar Pedro Sánchez de nuestra paciencia?

Siempre me he opuesto al uso de los términos sanchismo y sanchista, que parecen indicar que nuestro presidente del Gobierno tiene algo parecido a una ideología o pensamiento. Lo cual, a mi modo de ver, es evidentemente falso.

Aparte de su manifiesta voluntad de seguir aferrado al poder morando en La Moncloa, a mí me gustaría saber qué piensa realmente Pedro Sánchchez Castejón.

Cuando aparece en televisión y nos endosa un largo discurso sobre su afán de ayudar a las clases más débiles, sus palabras no pasan de ser propósitos vanos que no se traducen en realidades concretas: ni se han construido las viviendas que prometió, ni los jóvenes tienen perspectivas de emanciparse y abandonar la casa de sus padres.

¿Este es el gobierno de progreso? ¿De verdad se cree Sánchez sus promesas?

Me gustaría saber qué piensa nuestro presidente de Gobierno sobre el futuro de España, sobre el papel del Congreso y del Senado en una democracia moderna, sobre la separación de poderes…

¿Cuándo tiene pensado convocar elecciones? Y si no supera en votos al partido de la oposición, ¿estará dispuesto a aliarse con los enemigos de España, independentistas y separatistas, como la ha hecho en otros comicios?

¿Estará simplemente pensando en su futuro y en el de su mujer y su hermano, imputados de graves delitos, que pueden llegar a afectarle a él mismo?

Yo no le deseo ningún mal a Pedro Sánchez. Y si encuentra un retiro dorado, alguna canonjía bien remunerada, me alegraré siempre que deje de abusar de la paciencia de los ciudadanos normales, como le pedía Cicerón a Catilina.

16 de mayo de 2026

Álvaro

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Álvaro Fúster es el nieto mayor de mi mujer Angelina Lamelas. En numerosas ocasiones he recurrido a sus conocimientos informáticos para que me ayudara en mis problemas con el ordenador. Problemas que resolvió satisfactoriamente, viniendo incluso a nuestra casa si por teléfono yo no llegaba a entender la solución que me daba. En la familia, cuando se habla de algún asunto relacionado con la informática que desborda nuestros conocimientos, alguien dice: “Hay que preguntarle a Álvaro”.

Hace unos días Álvaro se presentó con Lucía, su madre, en nuestra casa sin nosotros llamarle. El problema que teníamos no guardaba ninguna relación con la informática. Se había desprendido la puerta de un mueble de la cocina y el carpintero al que yo había llamado para que lo arreglara me contestó que tardaría cuatro semanas en poder venir a nuestra casa.

Yo, que hace años fui un manitas, admiré la habilidad de Álvaro cuando, subido a la escalera de mano, consiguió fijar los goznes de la puerta en cuestión.

Gracias, Álvaro.

Ya he mencionado los conocimientos informáticos de Álvaro. Y tenía una vaga idea del trabajo que en la actualidad lleva a cabo. Así que le he preguntado por wasap el nombre de la empresa para la que trabaja y en qué consiste ese trabajo. Confío referir con fidelidad lo que él me ha contado.

Trabaja para ICCAT, empresa con la que contactó a través de Infojobs por Internet. ICCAT son las siglas en inglés de International Commision for the Conservation of Atlantic Tuna, que podríamos traducir al español como Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico. En Madrid tiene su sede en la calle del Corazón de María, 8, sexta planta.

El trabajo de Álvaro para ICCAT guarda sobre todo relación con la informática, arreglando los problemas de la gente con los ordenadores. Pero también ayuda a preparar reuniones, configuraciones de seguridad, propuestas para mejorar temas que considere mejorables con Internet y WIFI, para lo cual también tiene que viajar a distintos lugares donde ICCAT tiene sedes.

Álvaro termina su contestación a mi pregunta con un jajaja y puntos suspensivos. A buen entendedor…

Muchos domingos o días festivos, Álvaro y su hermano menor Jaime arbitran partidos de fútbol, yo no sabría decir de qué categoría. Y si no tiene arbitraje, Álvaro viene a comer a nuestra casa con su madre, para alegría de sus primos y de Angelina.

9 de mayo de 2026

Fatum

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Había penado transcribir el Índice de este libro para que el lector de mi blog se hiciera una idea de los temas tratados por su autor, mi gran amigo Emilio Porta, con quien he compartido numerosas experiencias editoriales.

Pero he desistido de esta idea por la gran cantidad de espacio que ocupaba.

En su lugar quiero hacer hincapié en una serie de facetas que marcan tanto la personalidad del autor como las lecciones del libro.

Emilio Porta es, ante todo, escritor y se enorgullece justamente de haber escrito y publicado una gran cantidad de libros. En los capítulos “El oficio de escritor” (pág. 44) y “Carta a un escritor amigo” (pág. 56) hallamos numerosos datos que retratan al autor de Fatum, quien no puede por menos de tener como referentes  a Pessoa, a Kawafis, a Machado, a Kundera, a Hesse, a Kafka, a Dostoyevski, a Borges, a Pavese, a Cortázar, a Zweig,

Dice Porta de sí mismo que es un  representante de los autores que “al escribir cambiaban el presente y convertían en palabras escritas los sueños”.

Otros rasgos que marcan la personalidad del autor de Fatum los descubre en un largo poema final, que termina con estos versos:

“TODO ES CIRCULAR

Y NO PODEMOS ESCAPAR DEL FATUM.

Y, sin embargo, algo nos dice que, detrás de la oscuridad, puede haber una luz infinita”.

Pero no todo es trascendente en este libro multifacético. Encontramos en sus páginas, además de pensamientos filosóficos sobre el eterno retorno, la propia identidad, el yo y el ego, los sentimientos de la materia, los tres elementos: salud, dinero y amor; la dialéctica de los contrarios.

“Vivimos en la incertidumbre. La idea de permanencia no es consustancial al ser humano”.

Es digna de ser tenida en cuenta la incursión del autor en el mundo del cuento a través de la historia de Hansel y Gretel.

En suma, Emilio Porta nos regala en Fatum, palabra que en latín significa “destino”, un caleidoscopio de pensamientos que nos entretienen y también nos invitan a reflexionar.

2 de mayo de 2026

El otro lado

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Berta fue una monja de la Congregación de María Reparadora, que residió en El Espinar (Segovia) desde principios de los años  70 hasta 1978.

A ella, casi exclusivamente, dedica este libro su autora Isabel López Villa. Invito a los lectores a contemplar la foto de Berta, con su amplia sonrisa, en la página 160.

En los años en los que la autora de El otro lado coincidió con Berta en El Espinar, Isabel López Villa era una niña pequeña que acudía a las clases de inglés de la monja cubana.

He aquí una muestra del talante de Berta:

“De repente Ana, la hermana de Alicia, se dirigió a Berta:

-¡Hermana, mira lo que te he traído! -le dijo a la vez que le ofrecía una hoja de cuaderno con un dibujo infantil.

Unos cuantos trazos de colores representaban una escena no muy clara de un grupo de niñas jugando. Saltaba a la vista que el dibujo estaba hecho en un pis pas, sin esmero… ¿Cómo se le había ocurrido a Ana entregar ese dibujo? Creo que instintivamente me tapé los oídos y encogí la cabeza entre los hombros anticipando, cuanto menos, una buena bronca.

Sin embargo, Berta, conservando su amable sonrisa, exclamó con toda la calma:

-Pero, mi chica, ¡qué dibujo tan lindo! Muchísimas gracias. Vamos a ponerlo aquí.

Y lo fijó con un par de chinchetas en el tablón de anuncios, hasta entonces vacío.

Aquel gesto fue definitivo para mí. “A este club yo me apunto”. Y desde entonces procuré no perdérmelo ni un solo sábado. Creo que fue en ese momento cuando la hermana Berta entró en mi corazón para siempre”.

Me he permitido reproducir este texto de la página 13 del libro, porque creo que refleja a la perfección el estilo directo y ameno de la autora.

El contacto de la autora del libro con Berta en aquellos años de su infancia no se limitó a las clases de inglés. En un capítulo posterior nos cuenta Isabel López Villa cómo la hermana Berta las llevó a un grupito de niñas de entre seis y ocho años a “la isla de San Rafael”, una especie de piscina natural (creo que sería en el río Gudillos), antes de que las obras de la autopista lo cubrieran.

Otras veces la hermana Berta llevaba a los niños y las niñas de excursión al monte, al pinar. Estos y otros capítulos nos permiten descubrir el estilo directo y llano de Isabel López Villa, licenciada en Filología Inglesa, que ha ejercido la docencia en distintos centros públicos de educación secundaria.

El amor a la naturaleza y muy en especial a las montañas lo comparte la autora con Berta quien, cuando ya llevaba muchos años asentada en Miami, después de haberse marchado del pueblo de El Espinar, en una de sus cartas decía en inglés a la autora: How I miss life in those holy mountains. Aunque en otro momento la hermana Berta y la autora del libro declaran que las montañas también pueden convertirse en un círculo limitante.

Hay en El otro lado un capítulo dedicado a la patria de Berta titulado Cuba, en el que se expone el anverso y el  reverso de la isla antes y después de Fidel Castro, el Fidel idealista de la revolución y el dirigente comunista contrario a los ideales de amor al pueblo. Berta, como muchos cubanos, siempre conservó el aprecio a sus raíces y el reconocimiento de los logros de la revolución comunista en educación, sanidad e igualdad de derechos, rodeada como estaba la isla por un cerco internacional hostil.

En la contraportada de El otro lado pueden leerse unos párrafos en los que la autora plasma un resumen certero de su relación con Berta, a la vez que constituyen una muestra más de la riqueza de estilo y contenido de un libro singular: “Esta es la memoria de mi experiencia con un ser luminoso. En este relato he intentado permitir que la niña que fui cuente cómo esta gran maestra que fue para nosotros la hermana Berta nos abrió puertas, nos dio alas, nos sacó de casa y nos mostró el otro lado”.