30 de mayo de 2026

Tienes una cabeza apuntando a tu pistola

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Ya este título disparatado nos da una idea de por dónde van los tiros de este libro de Ezequías Blanco, autor del que yo no conocía ningún escrito.

El que tengo en mis manos me ha entretenido, desconcertado, abrumado por la vasta (con uve) cultura del autor.

La mayor parte de los relatos que integran el libro están protagonizados por animales que permiten al autor divertirse y divertirnos con las andanzas de unos buitres gemelos, de la gata Mariluz, de un lobo solitario que nunca había visto el mar y que da al autor la oportunidad de citar unos versos de Juan Ramón: “La soledad está sola / y sólo el solo la encuentra / que encuentra la sola ola / el mar solo que se adentra”.

Aunque siempre hemos imaginado a los lobos en manada, el que protagoniza ese cuento de Ezequías Blanco es un lobo solitario.

Así como las cacatúas dan ocasión al autor de adentrarse en el mundo de las tertulias poéticas.

Lo que no podía esperar Ezequías cuando en uno de los relatos cita la Enciclopedia Álvarez, don Antonio Álvarez, conocido como el "maestro” por quienes trabajamos con él, es que el autor de este blog se cuenta entre esos colaboradores de Álvarez.

Los diferentes ambientes en que transcurren los cuentos dan ocasión al autor de demostrar el conocimiento de los mismos, ya sea un convento, un cuartel o una clínica.

Mención aparte merece la riqueza del lenguaje del autor, a tono, a veces descocado, con el ambiente y los tipos que retrata.

Y nos lleva a Cuenca de la mano de Celedonio, un camello de poca monta al que, haciendo autostop, después de experimentar varios rechazos, le para el elegante coche de María, con la que hará el amor en el mejor hotel conquense.

A algunos lectores podrá producirles un cierto rechazo la desinhibición de Ezequías Blanco al retratar tipos y ambientes de los bajos fondos, encarnados en los distintos animales protagonistas.

Lean estos cuentos, les entretendrán y divertirán, alejándoles del enrarecido ambiente de la política española actual.

23 de mayo de 2026

¿Cuándo dejarás, Pedro Sánchez, de abusar de nuestra paciencia?

¿Cuándo dejarás, Pedro Sánchez, de abusar de nuestra paciencia?

 Quo usque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?

Con estas palabras se dirigió Cicerón a Catilina en su primera catilinaria. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?

Cicerón usó esta frase en el Senado romano para desenmascarar al conspirador Lucio Sergio Catilina.

Esta cita sigue vigente en el debate político para denunciar el abuso de poder o expresar el hartazgo de la población frente a quien actúa impunemente.

A mí me sirve para denunciar el abuso que Pedro Sánchez hace del poder.

¿Hasta cuándo vas a abusar Pedro Sánchez de nuestra paciencia?

Siempre me he opuesto al uso de los términos sanchismo y sanchista, que parecen indicar que nuestro presidente del Gobierno tiene algo parecido a una ideología o pensamiento. Lo cual, a mi modo de ver, es evidentemente falso.

Aparte de su manifiesta voluntad de seguir aferrado al poder morando en La Moncloa, a mí me gustaría saber qué piensa realmente Pedro Sánchchez Castejón.

Cuando aparece en televisión y nos endosa un largo discurso sobre su afán de ayudar a las clases más débiles, sus palabras no pasan de ser propósitos vanos que no se traducen en realidades concretas: ni se han construido las viviendas que prometió, ni los jóvenes tienen perspectivas de emanciparse y abandonar la casa de sus padres.

¿Este es el gobierno de progreso? ¿De verdad se cree Sánchez sus promesas?

Me gustaría saber qué piensa nuestro presidente de Gobierno sobre el futuro de España, sobre el papel del Congreso y del Senado en una democracia moderna, sobre la separación de poderes…

¿Cuándo tiene pensado convocar elecciones? Y si no supera en votos al partido de la oposición, ¿estará dispuesto a aliarse con los enemigos de España, independentistas y separatistas, como la ha hecho en otros comicios?

¿Estará simplemente pensando en su futuro y en el de su mujer y su hermano, imputados de graves delitos, que pueden llegar a afectarle a él mismo?

Yo no le deseo ningún mal a Pedro Sánchez. Y si encuentra un retiro dorado, alguna canonjía bien remunerada, me alegraré siempre que deje de abusar de la paciencia de los ciudadanos normales, como le pedía Cicerón a Catilina.

16 de mayo de 2026

Álvaro

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Álvaro Fúster es el nieto mayor de mi mujer Angelina Lamelas. En numerosas ocasiones he recurrido a sus conocimientos informáticos para que me ayudara en mis problemas con el ordenador. Problemas que resolvió satisfactoriamente, viniendo incluso a nuestra casa si por teléfono yo no llegaba a entender la solución que me daba. En la familia, cuando se habla de algún asunto relacionado con la informática que desborda nuestros conocimientos, alguien dice: “Hay que preguntarle a Álvaro”.

Hace unos días Álvaro se presentó con Lucía, su madre, en nuestra casa sin nosotros llamarle. El problema que teníamos no guardaba ninguna relación con la informática. Se había desprendido la puerta de un mueble de la cocina y el carpintero al que yo había llamado para que lo arreglara me contestó que tardaría cuatro semanas en poder venir a nuestra casa.

Yo, que hace años fui un manitas, admiré la habilidad de Álvaro cuando, subido a la escalera de mano, consiguió fijar los goznes de la puerta en cuestión.

Gracias, Álvaro.

Ya he mencionado los conocimientos informáticos de Álvaro. Y tenía una vaga idea del trabajo que en la actualidad lleva a cabo. Así que le he preguntado por wasap el nombre de la empresa para la que trabaja y en qué consiste ese trabajo. Confío referir con fidelidad lo que él me ha contado.

Trabaja para ICCAT, empresa con la que contactó a través de Infojobs por Internet. ICCAT son las siglas en inglés de International Commision for the Conservation of Atlantic Tuna, que podríamos traducir al español como Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico. En Madrid tiene su sede en la calle del Corazón de María, 8, sexta planta.

El trabajo de Álvaro para ICCAT guarda sobre todo relación con la informática, arreglando los problemas de la gente con los ordenadores. Pero también ayuda a preparar reuniones, configuraciones de seguridad, propuestas para mejorar temas que considere mejorables con Internet y WIFI, para lo cual también tiene que viajar a distintos lugares donde ICCAT tiene sedes.

Álvaro termina su contestación a mi pregunta con un jajaja y puntos suspensivos. A buen entendedor…

Muchos domingos o días festivos, Álvaro y su hermano menor Jaime arbitran partidos de fútbol, yo no sabría decir de qué categoría. Y si no tiene arbitraje, Álvaro viene a comer a nuestra casa con su madre, para alegría de sus primos y de Angelina.

9 de mayo de 2026

Fatum

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Había penado transcribir el Índice de este libro para que el lector de mi blog se hiciera una idea de los temas tratados por su autor, mi gran amigo Emilio Porta, con quien he compartido numerosas experiencias editoriales.

Pero he desistido de esta idea por la gran cantidad de espacio que ocupaba.

En su lugar quiero hacer hincapié en una serie de facetas que marcan tanto la personalidad del autor como las lecciones del libro.

Emilio Porta es, ante todo, escritor y se enorgullece justamente de haber escrito y publicado una gran cantidad de libros. En los capítulos “El oficio de escritor” (pág. 44) y “Carta a un escritor amigo” (pág. 56) hallamos numerosos datos que retratan al autor de Fatum, quien no puede por menos de tener como referentes  a Pessoa, a Kawafis, a Machado, a Kundera, a Hesse, a Kafka, a Dostoyevski, a Borges, a Pavese, a Cortázar, a Zweig,

Dice Porta de sí mismo que es un  representante de los autores que “al escribir cambiaban el presente y convertían en palabras escritas los sueños”.

Otros rasgos que marcan la personalidad del autor de Fatum los descubre en un largo poema final, que termina con estos versos:

“TODO ES CIRCULAR

Y NO PODEMOS ESCAPAR DEL FATUM.

Y, sin embargo, algo nos dice que, detrás de la oscuridad, puede haber una luz infinita”.

Pero no todo es trascendente en este libro multifacético. Encontramos en sus páginas, además de pensamientos filosóficos sobre el eterno retorno, la propia identidad, el yo y el ego, los sentimientos de la materia, los tres elementos: salud, dinero y amor; la dialéctica de los contrarios.

“Vivimos en la incertidumbre. La idea de permanencia no es consustancial al ser humano”.

Es digna de ser tenida en cuenta la incursión del autor en el mundo del cuento a través de la historia de Hansel y Gretel.

En suma, Emilio Porta nos regala en Fatum, palabra que en latín significa “destino”, un caleidoscopio de pensamientos que nos entretienen y también nos invitan a reflexionar.

2 de mayo de 2026

El otro lado

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Berta fue una monja de la Congregación de María Reparadora, que residió en El Espinar (Segovia) desde principios de los años  70 hasta 1978.

A ella, casi exclusivamente, dedica este libro su autora Isabel López Villa. Invito a los lectores a contemplar la foto de Berta, con su amplia sonrisa, en la página 160.

En los años en los que la autora de El otro lado coincidió con Berta en El Espinar, Isabel López Villa era una niña pequeña que acudía a las clases de inglés de la monja cubana.

He aquí una muestra del talante de Berta:

“De repente Ana, la hermana de Alicia, se dirigió a Berta:

-¡Hermana, mira lo que te he traído! -le dijo a la vez que le ofrecía una hoja de cuaderno con un dibujo infantil.

Unos cuantos trazos de colores representaban una escena no muy clara de un grupo de niñas jugando. Saltaba a la vista que el dibujo estaba hecho en un pis pas, sin esmero… ¿Cómo se le había ocurrido a Ana entregar ese dibujo? Creo que instintivamente me tapé los oídos y encogí la cabeza entre los hombros anticipando, cuanto menos, una buena bronca.

Sin embargo, Berta, conservando su amable sonrisa, exclamó con toda la calma:

-Pero, mi chica, ¡qué dibujo tan lindo! Muchísimas gracias. Vamos a ponerlo aquí.

Y lo fijó con un par de chinchetas en el tablón de anuncios, hasta entonces vacío.

Aquel gesto fue definitivo para mí. “A este club yo me apunto”. Y desde entonces procuré no perdérmelo ni un solo sábado. Creo que fue en ese momento cuando la hermana Berta entró en mi corazón para siempre”.

Me he permitido reproducir este texto de la página 13 del libro, porque creo que refleja a la perfección el estilo directo y ameno de la autora.

El contacto de la autora del libro con Berta en aquellos años de su infancia no se limitó a las clases de inglés. En un capítulo posterior nos cuenta Isabel López Villa cómo la hermana Berta las llevó a un grupito de niñas de entre seis y ocho años a “la isla de San Rafael”, una especie de piscina natural (creo que sería en el río Gudillos), antes de que las obras de la autopista lo cubrieran.

Otras veces la hermana Berta llevaba a los niños y las niñas de excursión al monte, al pinar. Estos y otros capítulos nos permiten descubrir el estilo directo y llano de Isabel López Villa, licenciada en Filología Inglesa, que ha ejercido la docencia en distintos centros públicos de educación secundaria.

El amor a la naturaleza y muy en especial a las montañas lo comparte la autora con Berta quien, cuando ya llevaba muchos años asentada en Miami, después de haberse marchado del pueblo de El Espinar, en una de sus cartas decía en inglés a la autora: How I miss life in those holy mountains. Aunque en otro momento la hermana Berta y la autora del libro declaran que las montañas también pueden convertirse en un círculo limitante.

Hay en El otro lado un capítulo dedicado a la patria de Berta titulado Cuba, en el que se expone el anverso y el  reverso de la isla antes y después de Fidel Castro, el Fidel idealista de la revolución y el dirigente comunista contrario a los ideales de amor al pueblo. Berta, como muchos cubanos, siempre conservó el aprecio a sus raíces y el reconocimiento de los logros de la revolución comunista en educación, sanidad e igualdad de derechos, rodeada como estaba la isla por un cerco internacional hostil.

En la contraportada de El otro lado pueden leerse unos párrafos en los que la autora plasma un resumen certero de su relación con Berta, a la vez que constituyen una muestra más de la riqueza de estilo y contenido de un libro singular: “Esta es la memoria de mi experiencia con un ser luminoso. En este relato he intentado permitir que la niña que fui cuente cómo esta gran maestra que fue para nosotros la hermana Berta nos abrió puertas, nos dio alas, nos sacó de casa y nos mostró el otro lado”.

25 de abril de 2026

Dos libros

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Hace tiempo que no leo un libro como Dios manda. La poca agudeza visual que me queda la gasto en leer el periódico, y aun este menester lo hago un tanto a salto de mata. Quiero decir con esto que en muchas noticias y en muchos artículos me limito a leer el resumen que los encabeza, por lo general en letra negrita.

Ayer he recibido por un medio bastante inusual, a saber dentro de un sobre de carta, un libro que me había anunciado hace algún tiempo su autora.

No he podido por menos de ojearlo y leer por encima algunas páginas. Me vienen al recuerdo escenas de El Espinar y San Rafael, localidades serranas donde conocí a la autora del libro, Isabel López Villa, a la que difícilmente habría reconocido en la foto que aparece en la página 2 del libro en cuestión.

Ni que decir tiene que estoy deseando embarcarme en una lectura como Dios manda de este libro, que se titula El otro lado y está dedicado en gran parte a contar la vida de la hermana Berta. En las páginas 159 a 162 encontramos unos datos biográficos así como una fotografía de la hermana Berta.

Ni que decir tiene que, por las calas que he hecho en el libro, bellamente editado por Huso, estoy deseando leerlo de corrido si mi vista y mi resistencia visual lo hacen posible.

Gracias, Isabel, por este regalo lleno de hermosas reminiscencias.

Pero he titulado el presente blog Dos libros, y hasta aquí solo he hablado de uno.

El segundo se titula Fatum y se debe a la siempre inspirada pluma de Emilio Porta.

Lo presentó Soledad Serrano un día en el que nuestra salud, mejor dicho la falta de salud de mi mujer Angelina Lamelas y de mí mismo nos impidió asistir.

A diferencia del libro de de Isabel López Villa, de Fatum no tengo más que referencias a través de Julia Sáez-Angulo y de calas que he podido hacer en internet.

Estoy deseando acudir a la librería más próxima, que es Polifemo, en la avenida de Bruselas de nuestro Parque de las Avenidas. Ya solo el título latino Fatum me abre a mí y a mis raíces clásicas grecorromanas todo un acervo de resonancias.

¿Es fatum una fuerza impersonal, que se refiere al destino, hado o sino, fuerza sobrenatural ineludible y predeterminada que guía la vida humana?

Contestaré a esta y a otras preguntas cuando lea el libro de Emilio Porta.

Que esta fuerza sobrenatural y predeterminada me conserve la energía necesaria para embarcarme en la lectura de Fatum, como los predestinados se embarcaban en la barca de Caronte rumbo al Hades. 

22 de abril de 2026

Carlos Polo y su taller de las maravillas

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

A muchos de nosotros, por edad o por otras razones, el uso de los teléfonos móviles nos ha desbordado. Lo cual no quiere decir que prescindamos de ellos, pero sí que muy a menudo necesitemos de la ayuda de un experto. Este experto se llama Carlos Polo y su tienda taller está enfrente del Bar Manso en El Espinar.

En esto de la informática, las nuevas generaciones vienen con unas dotes especiales. El otro día, mi nieto Mateo de trece años me ayudó a conectar a internet  mi portátil, pues yo había olvidado los pasos que hay que seguir para hacerlo a través del teléfono móvil.

Pero volviendo a Calos Polo, este experto ha llegado a venir a mi casa para resolver un problema quiero recordar de la antena del televisor.

A mi mujer y a mí nos encanta ver en el canal Antena 3 el programa Pasapalabra que dirige con acierto Roberto Leal y por el que han pasado numerosos concursantes. Cuando uno de ellos se lleva el bote, el otro o la otra tiene que abandonar el concurso.

Siempre que paso por la tienda de Carlos Polo hay personas con problemas en sus teléfonos móviles que Carlos o alguno de sus ayudantes soluciona.

La última vez que Carlos Polo ha demostrado su capacidad para resolverme un problema se ha referido a mis blogs, en los que los lectores de los mismos no podían entrar y yo no podía ayudarles a hacerlo.

Aprovecho este escrito ante todo para dar las gracias a Carlos Polo y, acto seguido, para comunicar a mis lectores la nueva dirección web, en la que podrán entrar y leer todos mis blogs.

Esta dirección web es:

albertomartinbaro.es

Muchos de mis seguidores y lectores son contertulios de “El Libro del Mes”, que sigue celebrándose en El Espino, el restaurante que regenta con gran acierto mi amiga Isabel Codina. La tertulia la dirige actualmente con mano sabia Ana Guerrero.

Pues bien, queridos amigos, tertulianos o no de “El Libro del Mes”, os agradeceré que cuando leáis mis blogs, pongáis un comentario, aunque solo sea “I like”.

4 de abril de 2026

La Semana Santa

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Me parece a mí que el seudoprogresismo de la izquierda, al frente del cual se encuentra el inefable presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez, tiene más fácil secularizar la Navidad que la Semana Santa.

Un año más he podido comprobar cómo el pueblo español de toda clase y condición vive con inalterable fervor la conmemoración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Tanto en los programas de televisión, incluidos los  de la tendenciosa Radiotelevisión Española, como en otros medios de comunicación, están presentes las procesiones de las fechas más señaladas como son el Jueves y el Viernes Santo.

No quiero entrar en la cuestión de cuánto hay de folclore y cuánto de auténtica devoción y fe cristiana en el seguimiento de los pasos procesionales con los Cristos tallados por imagineros castellanos como Gregorio Fernández y las Dolorosas y la Piedad de Juan de Juni, o las Vírgenes de ciudades andaluzas, como la Virgen de la Esperanza Macarena de Sevilla, la Virgen del Rocío de Huelva y María Santísima del Amor de Málaga, por citar solo algunas de las tallas que son protagonistas de las procesiones de la Semana Santa de Andalucía.

Tanto los costaleros que portan los pasos como los cofrades con hábitos y capirotes son sinceros penitentes,

Recuerdo que a mis quinces años, mi tío Ramón Abril me dejó su hábito de la cofradía de la Virgen de las Angustias, con el que participé en la procesión del Viernes Santo de Valladolid: les aseguro que aquella participación fue una auténtica penitencia.

Los cristos que estamos acostumbrados a contemplar en las tallas de la Semana Santa y en los crucifijos de las iglesias no reflejan los sufrimientos que padeció Jesús en su vía crucis camino del Calvario.

No he logrado averiguar a qué productora se debe la película titulada “Vía Crucis” que pude ver el pasado Viernes Santo en la Trece. El realismo de las escenas que pintan los tormentos a los que fue sometido Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta la crucifixión entre dos ladrones en el monte Gólgota no ahorran al espectador la saña de los torturadores en los azotes a Cristo atado a la columna y ceñido con la corona de espinas, o en las caídas camino del Calvario, que dejan a Nuestro Señor como un manojo sangriento de carne, que recuerda el epíteto bíblico de “Varón de Dolores” (Isaías 53, 3) y que en nada reflejan los cristos de las iglesias y los crucifijos de las casas de los fieles. ¿Cómo pudo Jesús crucificado pronunciar las siete palabras que nos han transmitido los Evangelios y que tuvieron como colofón aquel “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”?

 Cofrades, costaleros y fieles irán después a las playas del sur o a las terrazas de los bares en ciudades de Castilla. Que la piedad auténtica de la Semana Santa no quita la diversión en los hermosos días de sol que hemos podido disfrutar este año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

28 de marzo de 2026

La siesta

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Mi padre, el escritor Francisco Javier Martín Abril, no dejó de echarse la siesta un solo día de su vida. Lo cual, en circunstancias habituales, no tenía nada de particular, pues mi padre trabajaba en casa, escribiendo a máquina su artículo diario, que luego enviaba al “Ya”, al “ABC”, a “La Gaceta del Norte” o a “El Norte de Castilla”.

Pero lo que sí tenía más singularidad era que en sus viajes, para presidir unos juegos florales o dar una conferencia en alguna ciudad española, y alojarse por lo tanto en un hotel, nunca omitió su costumbre de dormir la siesta.

La siesta, el gran invento español, es añorada por muchos trabajadores, a los que su horario de trabajo no les permite disfrutar de ese descanso después de la comida.

Por favor, no digan “hacer la siesta”, por indebida influencia del francés “faire la sieste”. En castellano lo correcto es decir “dormir la siesta” o “echarse la siesta”.

Dando un salto en el tiempo, a mí los médicos me desaconsejaron echarme la siesta acostado en la cama, debido a una hernia de hiato, que creo que a estas alturas de mi vida ha desaparecido.

Así que adquirí la costumbre, siempre que podía, de sentarme en un sofá y apoyar los pies en la mesa de delante. Me consta que algún pariente mío también lo hace.

En la actualidad, he cambiado esa postura, remedo de la siesta, por tumbarme en un sofá, con la cabeza apoyada en uno de los brazos y los pies colgando por encima del otro brazo.

Como mi sueño nocturno dista mucho de ser reparador por la necesidad de levantarme a orinar varias veces, este sueño “post prandium”, o sea después de la comida en el sofá, es un anhelado trasunto de la siesta, que puede durar tres o cuatro horas, si alguna contingencia no lo interrumpe. Y que mis familiares respetan.

Mi mujer Angelina lo remeda apoyando la cabeza en un almohadón y estirando las pernas en el otro sofá de la sala.

Así que, a falta de siesta ortodoxa, estas imitaciones me recuerdan a mi padre y su fidelidad al gran invento español de acostarse en la cama para descansar después de la comida. 

20 de marzo de 2026

La hiriente realidad del comunismo

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Y no se les cae la cara de vergüenza, ¿Que de quiénes hablo? Pues de aquellas y aquellos comunistas que viven a todo lujo, mientras a su lado el pueblo que dicen defender y representar no tiene para llegar a fin de mes y pasa hambre.

Sé que hay muchos más ejemplos, o si quieren ejemplares, pero traeré aquí a algunos de los más llamativos y lacerantes.

Ahí tienen a la vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo en el gobierno de Pedro Sánchez, fundadora del movimiento Sumar que, cuando este invento se está convirtiendo en “Restar”, ha decidido viajar por todo el mundo a cargo del erario público, tan público que pagamos todos los españoles con los impuestos con que nos grava su compañera de gabinetes María Jesús Montero. Ya habrán caído en que estoy hablando de Yolanda Díaz.

Su última radiante aparición ha sido en la entrega de los Oscar, donde la película española Sirat, que al parecer justificaba su presencia cosechó un merecido fracaso.

Yolanda Díaz, afiliada al Partido Comunista desde sus tiempos juveniles en 1986 cuando tenía 16 años, en Fene, la Coruña, no pasará a la historia por su invento de los fijos discontinuos, ni por sus esfuerzos para aumentar el salario mínimo interprofesional, sino por el glamur de sus modelos nunca repetidos.

Antes que Yolanda Díaz, ya habían dado ejemplo de buen vivir el fundador de Podemos Pablo Iglesias y su actual esposa Irene Montero. Afiliados ambos al Partido Comunista, para no desentonar de otros jerarcas de la ideología más funesta que ha conocido la historia desde Karl Marx, solo equiparable al fascismo de Hitler, viven en uno de los barrios más selectos de Galapagar. Cuando el marido aún tenía un cargo público en el gobierno de Pedro Sánchez, su chalet estuvo protegido por una pareja de la Guardia Civil, que velaba para que ningún mortal se acercara a sus inmediaciones.

Me ha llamado la atención en estos días en los que Cuba vuelve a ocupar un primer plano en los telediarios y en la prensa mundial, la imagen de su presidente Manuel Díaz Canel, jefe de Estado y de Gobierno, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y comandante en jefe de las fuerzas armadas, que aparece luminosa y rutilante en un país sumido en la oscuridad. Por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, este contraste entre la foto radiante del heredero de Fidel Castro y la oscuridad en la que malvive el pueblo cubano bastaría para desacreditar a una ideología que por doquier se ha implantado no ha traído más que miseria y hambre para el pueblo humilde.

La en otros tiempos llamada “perla del Caribe” es un ejemplo más de la funesta realidad a la que están abocados los países y los pueblos en los que se ha implantado el comunismo.

 

14 de marzo de 2026

A los nacionalistas e independentistas, ni agua

 Las palabras y la vida 

 Alberto Martín Baró

Querido tocayo Alberto Núñez Feijoo: He leído que en fecha reciente has mantenido una conversación “larga, sincera y respetuosa” con el actual presidente del PNV, Aitor Esteban. Y has anunciado que “desde el respeto y la educación vamos a mantener una relación de comunicación con el PNV y de lealtad a Euskadi”.

Por de pronto, apreciado Alberto, me parece impropio de un español culto utilizar el neologismo Euskadi para referirse a lo que es el País Vasco y son las Provincias Vascongadas.

Pero dejando a un lado precisiones lingüísticas, aunque tienen más importancia de la que aparentemente denotan, qué es lo que pide el PNV a través de su actual presidente Aitor Esteban.

El subdirector de “El Debate”, el periodista Luis Ventoso, resume perfectamente en un artículo lo que quiere el PNV. Me tomo la libertad de citar literalmente a Luis Ventoso: “¿Y qué pide el educadísimo, encorbatado y aparentemente moderado PNV, ese con el que Feijoo quiere mantener una relación de comunicación educada y respetuosa? Pues casi nada. Quiere cambiar la Constitución para eliminar la ‘indisoluble unidad de la Nación española del artículo 2, incluir el derecho de autodeterminación, eliminar el artículo 155, limitar la inviolabilidad del Rey y despojar a las Fuerzas Armadas de su función de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional’. Es decir, quiere la rendición total del Estado para que quede abierta de par en par la puerta a la independencia del País Vasco (…) y, por ende, de Cataluña, por supuesto. ¿De qué hay que hablar con un partido que piensa así?”

El principal problema de España, el único que puede destruirla es el separatismo e independentismo.

Si nos atenemos a los datos, en las últimas elecciones generales los partidos independentistas Junts, ERC, Bildu, PNV y BNG obtuvieron 1,6 millones de votos, mientras que el PP ganó las elecciones con 8 millones y Vox logró 3 millones. O sea que los partidos que suman 1,6 millones de votos en un país de 49 millones de habitantes no cesan de presionar al Gobierno de España para obtener beneficios que ponen en peligro la unidad de la nación española y atentan contra la Constitución.

Para dividir a España en una “nación de naciones” ya se basta Pedro Sánchez. El PP y Vox deben trabajar para mantener la unidad de la nación española.

Nunca debieron los partidos nacionalistas e independentistas tener escaños y votos en el Parlamento español. Es más, hace tiempo debieron haber sido ilegalizados.

En la misma Cataluña, según el barómetro CEO de la Generalitat, el 48,3% de los catalanes rechaza la independencia, mientras que un 44% la apoya, con variaciones según los años.

Insisto, a los nacionalistas e independentistas, ni agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 de marzo de 2026

Misiles, drones y aranceles

 Las palabras y la vida Alberto Martín Baró

Apenas hay día, desde que Rusia, o sea Vladimir Putin, el 24 de febrero de 2022 decidió invadir Ucrania, en el que misiles rusos no hayan destruido edificios ucranianos, tanto en Kiev como en otras poblaciones de Ucrania.

Un misil, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), “proyectil autopropulsado, por lo general guiado electrónicamente”, es un arma que ya se utilizaba con fines bélicos de todo tipo desde 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces los misiles han perfeccionado su poder destructivo. Así en la invasión de Ucrania por Rusia, que eufemísticamente el mandatario ruso denominó “operación militar especial”, los misiles han desempeñado un importante y mortífero papel de destrucción. O sea, que ya eran por mí conocidos.

En cambio tengo que reconocer que los drones me eran prácticamente desconocidos hasta el conflicto de Rusia contra Ucrania. El diccionario de la RAE define dron como “aeronave no tripulada”, o sea vehículo aéreo que se desplaza sin tripulación y que, a diferencia del misil, no tiene solamente fines bélicos.

La primera vez que yo vi un dron fue en el año 2018 en Menorca, cuando con mi mujer Angelina visitábamos un faro. Al querer mi mujer fotografiarlo con la cámara de su móvil, el dron puso su mecanismo en polvorosa y desapareció.

La tercera palabra que hoy encabeza mi blog semanal es arancel. Si me hubieran preguntado hace un par de años qué son los aranceles, me habría pasado como con los drones. O sea, habría tenido que recurrir al diccionario de la RAE, que define arancel como “tarifa oficial que determina los derechos (impuestos) a pagar, generalmente en aduanas por la importación de productos, o para remunerar ciertos servicios profesionales”. En otras palabras, un arancel es la tarifa oficial determinante de los derechos que se han de pagar en varios servicios, como el de costas judiciales, aduanas, etc., o establecida para remunerar a ciertos profesionales.

La mayoría de los mortales nos hemos familiarizado con esta palabra por los aranceles que el presidente de los Estados Unidos ha amenazado imponer a productos en los que haya un déficit comercial de EE.UU. frente a otros países, por ejemplo, respecto a España, el aceite de oliva, el vino, el jamón, la cerámica y la automoción. Así, al encarecer el producto venido de fuera, el mismo fabricado dentro del país se vuelve más competitivo en precio para sus ciudadanos.

Ahora bien, si el país cuyos productos son objeto de tal impuesto responde imponiendo aranceles a los importados del otro país,, se entra en una guerra comercial que a nadie beneficia. El consumidor del producto gravado con un arancel tiene que pagar más por el mismo, tanto en el país exportador como en el importador.

Confío en que esta explicación de un profano en el tema de los aranceles haya aclarado algo a mis lectores.

28 de febrero de 2026

Don Juan Carlos, el rey que trajo a España la democracia

 Las palabras y la vida Alberto Martín Baró
"Mi padre siempre me aconsejó que no escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan. Y menos públicamente. Sus secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi historia".
Reconciliación es el título del libro publicado por Don Juan Carlos, en el que relata con detalle la parte privada de una vida pública. Un recorrido que empieza en un país inmerso en una guerra cainita y con un joven Juan Carlos anclado a un destino que no le pertenece, pero que poco a poco, eludiendo mil complots y ganándose la confianza de unos y otros acaba convirtiéndose en el actor principal de la transformación radical de España en el estado moderno y próspero que es hoy.
La obra navega entre dos exilios que marcan el principio y el final de su vida: el obligado en Estoril y el voluntario en Abu Dabi.
"No tengo derecho a llorar". Pero sí tiene derecho a buscar su anhelada reconciliación con el país que tanto ama y añora. 
No olvidemos que Don Juan Carlos estaba destinado a ser el sucesor de Franco y del régimen franquista. Su padre, Don Juan de Borbón, no se opuso a este papel de su hijo Don Juan Carlos en la España posterior a la Guerra Civil. Es mérito personal de su hijo dirigir la transición de España a una democracia moderna, una España cuya población votó el 6 de diciembre de 1978 mayoritariamente la Constitución que todavía hoy rige nuestros destinos, a pesar de los intentos de separatistas e independentistas, incluso del propio gobierno de la nación, de socavar los principios constitucionales.
Ha sido una constante en la vida de Don Juan Carlos que otras personas, fueran familiares o no, tomaran decisiones por él. Era obvio que, siendo niño, su padre Don Juan de Borbón decidiera el curso de su vida.
Hubo un episodio en la infancia de Juan Carlos en el que, jugando con su hermano Alfonso de Borbón y Borbón, el 29 de marzo de 1956 en Villa Giralda, se le disparó el revólver con el que jugaban y la bala alcanzó a Alfonso en la cabeza causándole la muerte de forma instantánea. Este episodio trágico afectó profundamente a Don Juan Carlos, que nunca olvidó aquel trágico accidente.
En el libro titulado Reconciliación el propio Don Juan Carlos declara: "Mi padre siempre me aconsejó que no escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan y menos públicamente. Sus secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi historia".
Reconciliación relata con detalle la parte privada de una vida pública. Un recorrido que empieza en un país inmerso en una guerra cainita y con un joven Juan Carlos anclado a un destino que no le pertenece, pero que paso a paso, eludiendo mil complots y ganándose la confianza de unos y otros, acaba convirtiéndose en el actor principal de la transición gracias a la cual España es el estado moderno y próspero de hoy día.
El 6 de diciembre de 1978, el proyecto de Constitución fue ratificado en referéndum por el 87:87% de los españoles.
El23 de febrero de 1981, el intento de golpe de Estado protagonizado por el teniente coronel Tejero de la Guardia Civil nos ha traído a la memoria la decisiva actuación del rey Don Juan Carlos, quien con su discurso por televisión desactivó el golpe.  
Con ocasión de la reciente desclasificación de numerosos archivos históricos, se ha abierto el debate sobre el regreso de Don Juan Carlos a España. Ni el gobierno ni la Casa Real se oponen a esa vuelta. La única condición que pone la Zarzuela es que el rey emérito se ponga al tanto en el pago de los impuestos que rigen en España. En Abu Dabi la presión fiscal es mucho menor que en España.
En mi opinión, hay que dejar que sea el propio rey emérito quien tome la decisión de regresar a la patria que tanto ama y pueda habitar en la Zarzuela, donde ya vive su esposa Doña Sofía. 
 

22 de febrero de 2026

La Estela de Oro de las Letras Cántabras

 Las palabras y la vida Alberto Martín Baró

Angelina Lamelas Olaran cuenta en su ya larga trayectoria como escritora con una serie de importantes galardones literarios, a los que este año de gracia de 2026 ha venido a sumarse el premio con cuyo nombre encabezo este blog: la Estela de Oro de las Letras Cántabras.

La Estela de Oro es el máximo reconocimiento que la Sociedad Cántabra de Escritores concede todos los años el 19 de febrero, festividad de San Beato de Liébana, a aquellos escritores y escritoras montañeses por nacimiento o vocación que han sobresalido por su obra literaria, científica o de investigación.

Está considerado el Cervantes de las Letras Cántabras y en la larga lista de autoras y autores premiados merecen citarse los nombres de Francisco González de Posada, ingeniero, científico y humanista, que recibió el premio el año 2025; José Ramón Saiz Viadero, periodista e investigador, a quien le fue entregada la Estela el año 2024; José María Pérez “Peridis”, arquitecto, humanista y escritor, premiado don la Estela en 2023; y Pedro Crespo de Lara, jurista y escritor, que recibió la Estela en el año 2021. 

La investigadora cántabra Maria Ealo de Sá, fallecida en 2025, figura clave en la defensa de la cultura y el patrimonio regional, que compartió más allá de nuestras fronteras, fue distinguida con la Estela de Oro en 2020. 

La celebración de la entrega de la Estela de Oro ha tenido lugar este año en el Teatro Municipal Concha Espina de Torrelavega y el acto ha estado precedido y acompañado de una serie de lecturas de textos de ilustres personajes montañeses.

La Coral de Torrelavega, dirigida por Manuel Egusquiza y acompañada por su pianista titular Virginia Martínez, tuvo tres brillantes intervenciones a lo largo de la celebración, además de interpretar el Himno de Cantabria como colofón del acto.

Centrándome en Angelina, días antes de la entrega de su premio tres alumnos del colegio de los Sagrados Corazones de Torrelavega la visitaron en su casa familiar de Santander para entregarle unos preciosos escritos con dibujos suyos.

En el acto de la entrega de la Estela de Oro este año, Angelina Lamelas pronunció las siguientes palabras:

“Querida presidenta, excelentísimo consejero, querido alcalde de la ciudad de Torrelavega, admirada Sociedad Cántabra de Escritores, autoridades, familia… hermanos montañeses todos.

Me reconocéis hoy con esta preciosa Estela de Oro como escritora montañesa, y es un honor, porque siempre quise ser lo más literario que hay: santanderina de Puertochico, de balcón frente a la bahía, de madre cántabra por los cuatro costados, hermana de diez Lamelas de Castelar e hija de un padre cardiólogo, fundador de nuestro hospital de Valdecilla.

Con vuestra generosidad y una Estela, hoy reconocéis a aquella niña a la que las monjas de las Esclavas descubrieron la vocación literaria. Y yo me reconozco en la Montaña y en la bahía, en la pleamar y en cada ola del mar de mi infancia.

Me reconozco en todos los que me han precedido, en la Isla de los Ratones de Manuel Arce, en el cielo raso de Álvaro Pombo, en la libertad crítica de Crespo de Lara y en el docto ingenio humanista de Camus y González de Posada.

Aunque foramontana por amor, me reconozco, querida presidenta, en Cantabria y, cuando repaso mi obra, veo a nuestra tierra en cada cuento, cada poema, cada verso y cada idea. Igual que veo la presencia constante de quebrantas, raqueros, peredas y machinas, que siempre están ahí, aunque a veces con otro nombre.

Y me reconozco, como otra fuente de amor a la Montaña, en la obra de mi bisabuelo, Ricardo Olaran Álvarez, autor de Leyendas montañesas y profesor de Menéndez Pelayo.

Un hermoso óleo de mi bisabuelo, al que también debo el don de la escritura, me acompaña desde hace décadas en mi casa madrileña, rodeado de cuadros de mar y de Castelar.

Su retrato está pintado con la técnica del efecto Mona Lisa y sus ojos te buscan desde dondequiera que le mires. Y por eso hablo con él, porque le veo vivo.

Hace unos días le dije a mi bisabuelo, en confidencia, que nuestros compatriotas de la patria chica me habían concedido la Estela de Oro de las Letras Cántabras. Y brindamos.

Mi nieta más pequeña, Ángela Fúster Soroeta, me ha preguntado que cómo brinda un óleo. Y yo le he contestado que con el corazón.

Que es el mismo órgano con el que hoy os doy mis más montañesas gracias por esta Estela.

Y abrazada a ella, con una vida casi entera, acabo con un ruego: que haya más hijas de nuestra Cantabria que escriban de ella y para ella.

Gracias con toda el alma”.

El aforo del Teatro Municipal de Torrelavega Concha Espina estaba completo, entre autoridades, familiares y público en general, y el autor de este blog se considera muy honrado y emocionado por compartir con su esposa la primera fila de butacas.

  

 

 

 


15 de febrero de 2026

Los nombres y la memoria

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Tenía ya escrito el blog de esta semana, en el que trataba de los nombres y la memoria, cuando al guardarlo lo he borrado.

He utilizado varios criterios de búsqueda, sin resultado positivo. Así que tengo que volver a escribirlo.

Comenzaba aludiendo al anuncio que el diario ABC del viernes 13 de febrero hacía de los autores que el domingo 15 de febrero, o sea hoy, volverían a escribir en ABC: Azorín, Camba, Campmany, Mingote, Ussía, Marías, Cossío, Zabala, Maeztu, Foxá, Pemán, Luca de Tena, Corrochano, Cándido, Calvo, Castelo, Sánchez Mazas, Machado, Muñoz Seca, Mihura, Marquerie, Juan Ramón, Martín Ferrand, Alberti, Fernández Flórez, Miquelarena, Paz, Ortega Munilla, Carrascal, Summers, Cela, Carabias, Semprún, Casanova, Burgos, Ansón, Ruano, Baroja, Vargas Llosa, K-Hito, Parada, Velarde, Neville, Giraldillo, Benavente, Torrente Ballester, De la Serna.

 No he tenido tiempo de comprobar en el ejemplar del periódico de hoy si esos autores han vuelto a escribir en ABC.

No aparecía en esa nómina de autores mi padre Francisco Javier Martín Abril, que colaboró en la tercera de ABC no sabría decir el número de veces y que fue Premio Mariano de Cavia en 1941.

Los nombres de todos esos grandes autores me daban pie para hablar de la importancia que tienen los nombres en la configuración de la memoria.

No tema el lector de este blog que transcriba los nombres que aparecen en las listas de mi wasap, lo que desbordaría los límites de estos escritos míos, pues superan los quinientos.

Cuando el personaje del wasap incluye su foto, me es posible identificarle fácilmente.

Tengo otros listados de nombres de los tiempos en que yo dirigía la tertulia “El libro del mes” en El Espinar. Así bajo el epígrafe “Correo colectivo de la tertulia”, aparece la lista de los correos electrónicos de los participantes en esas reuniones, que actualmente coordina con acierto Ana G. Novac.

Si a los nombres de estas actividades mías literarias actuales se unieran los acumulados en los estudios y lecturas a lo largo de mi ya larga vida me sería imposible dar una cifra siquiera aproximada de los mismos.

En efecto, tantísimos nombres se acumulan en mi memoria o me salen al paso en mis lecturas o al oír las noticias de los telediarios que me resulta imposible ponerles cara o identificarlos de algún modo.

Pero los nombres tienen una gran importancia en la configuración de la memoria. Cuando hablo con mis nietos mellizos de 13 años les pregunto por los nombres de sus familiares, amigos y profesores, que van configurando su memoria.

Sí, la memoria se sustenta en nombres y experiencias, que aumentan con los años.

Agradezco a los autores de artículos y crónicas de cualquier medio de comunicación que, al hablar de un determinado personaje, no se limiten a mencionar su nombre, sino que incluyan también su nacionalidad y fecha de nacimiento para poder identificarlo y albergarlo en el correspondiente nicho de mi memoria.

 

8 de febrero de 2026

Evolución de las redes sociales

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

En mi libro Cómo hablamos y escribimos, cuya publicación data del año 2012, dedico un capítulo a “Las redes sociales”.

No soy un experto en estos medios de comunicación y de expresión, pero sí he asistido a su evolución desde grupos de comunicación como Tuenti, Twitter o Facebook, en los que sus miembros intercambiaban mensajes, opiniones, comentarios, noticias, impresiones, emociones…, hasta las plataformas My Space actuales abiertas a cualquier usuario que en ellas quiera expresar sus pensamientos y hasta sus insultos.

Comentaba yo en el citado libro que amigos y conocidos me invitaban a unirme a grupos como Facebook, a lo que yo me negaba por una sencilla razón: si ahí daba a conocer mis opiniones y comentarios, ¿qué dejaba para los artículos que por entonces publicaba en la prensa y hoy sigo incluyendo en el blog que cuelgo en la red todas las semanas?

La polémica se ha suscitado en la actualidad por el intento del Gobierno de censurar o incluso prohibir el acceso a las redes sociales, en especial a los menores de edad, bajo el pretexto de salvaguardar su moralidad.

Claro que los niños están expuestos en las redes sociales a contenidos pornográficos. Pero a estos también pueden acceder a través de los móviles, que cada vez poseen y manejan a menor edad.

A mí me parece que tanto el uso de los móviles como el acceso a las redes sociales y otras plataformas informáticas de los menores es un problema de educación y vigilancia por parte de los padres y educadores, problema que no se resuelve con la sola prohibición.

Es triste asistir actualmente al uso de las redes sociales por adultos para verter sus opiniones políticas descalificando o hasta insultando al oponente. Hay expertos en la descalificación y el insulto al adversario político o ideológico.

Las redes sociales y en general los medios informáticos de comunicación han experimentado una increíble evolución desde aquellos primeros SixDegrees.com, Friedster y Linkedin.

El actual Gobierno pretende solventar con prohibición y censura los problemas que pueden suscitar las redes sociales como cualquier otro medio de comunicación.

Terminaba yo el capítulo dedicado en el citado libro a las redes sociales con esta defensa de la comunicación:

“Con ocasión y sin ella defendamos apasionadamente la palabra, la comunicación, la libertad de expresión. Hablemos, comuniquémonos, expresemos libremente nuestras ideas, por las redes, por teléfono, por los mensajes de los móviles, por el correo electrónico, por videoconferencia, por las olvidadas cartas.

Y, siempre que podamos no nos privemos del placer de conversar cara a cara con aquellos a quienes queremos y nos honran con su amistad, aunque no seamos ‘amigos’ en Facebook”.

Sigo pensando y defendiendo lo mismo.

 

 

1 de febrero de 2026

El síndrome confusional agudo

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Ante mi estado de confusión acompañado de vómitos, la pasada noche del 23 de enero mi mujer se alarmó y llamó por teléfono a su hijo menor Jose, quien con su esposa Susana me llevaron inmediatamente a urgencias del madrileño hospital de la Princesa.

Este hospital es bien conocido por mí, pues en él recibo todos mis tratamientos, pero nunca había sido ingresado inconsciente en urgencias.

Sin hacernos esperar, a mí me tumbaron en la cama de un box, mientras Jose me acompañaba de pie al lado, hasta que después de bastante tiempo le facilitaron una silla.

Empezaron a desfilar por mi box toda suerte de médicos, que trataban de hacerme reaccionar a sus preguntas sobre cómo me llamaba, en qué día, mes y año estábamos, sin que yo fuera capaz de responder. Todo esto lo sé por habérmelo contado después Jose , pues yo seguía inconsciente.

Sí recuerdo haber pasado mucho frío y haberme orinado varias veces en el pañal que me habían puesto.

Me dieron el alta a la mañana siguiente a las 11:33, como puedo ver en el informe clínico. A esta hora ya me di cuenta de que vino a buscarme una ambulancia que me trasladó hasta mi casa y en una camilla me subieron hasta mi piso.

Para colmo de circunstancias adversas, mis hijos Guillermo y Gabriela, que viven en El Espinar y San Rafael respectivamente, no habían podido venir antes a relevar a José y echar una mano, aislados por la nieve.

Cuando pasado el trance hospitalario rememoro ahora todos estos detalles, no puedo por menos de agradecer a mi familia y a los especialistas médicos, enfermeras y auxiliares del hospital sus desvelos.

Me da vergüenza tener a tantas personas pendientes de mí y ayudándome. Una vez más quiero dejar constancia del excelente tratamiento profesional recibido en la sanidad pública.

En un tono más pesimista me vienen a la memoria aquellas palabras del Génesis (versículos 47:9): “Pocos y amargos son los días del hombre sobre la tierra”. En términos semejantes se lamentaba el Santo Job (14:1): “El hombre, nacido de mujer, es corto de días y lleno de sinsabores”.

En contraposición a estas amargas reflexiones bíblicas, me acojo al cariño y desvelo de mi familia y a la dedicación de médicos y profesionales de la sanidad pública, confiando en que “El “síndrome confusional agudo” no vuelva a repetirse.

  

25 de enero de 2026

Pros y contras de las nevadas

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Hacía tiempo que la nieve no visitaba El Espinar con la abundancia que lo ha hecho los veintitantos días de enero.

Últimamente alterno mi vida entre Madrid, El Espinar y en el mes de agosto y alguna otra fecha en Santander, con lo cual las nevadas de El Espinar me han pillado en Madrid. En Madrid no ha nevado, incluso algunos días ha lucido un sol espléndido, pero acompañado de un frío glaciar. Menos mal que, para los amantes de la lluvia y para los pantanos, entre otros, ha llovido bastante.

Pero volviendo a El Espinar, mi hijo Guillermo, que vive en nuestro querido pueblo serrano, me ha proporcionado abundante información gráfica de las nevadas, al menos de las caídas en nuestro jardín.

¿Por qué titulo este blog pros y contras de las nevadas? Pues, porque a semejanza del conocido dicho “Nunca llueve a gusto de todos”, se puede decir que nunca nieva a gusto de todos.

Mientras que quienes contemplamos la nieve en nuestro jardín o en la montaña, o son aficionados a esquiar, la nieve, de una forma o de otra, es gran deleite, los que cada mañana tienen que ir a trabajar utilizando unas carreteras por las que todavía no han pasado las máquinas quitanieves, no pueden por menos de echar pestes contra este albo elemento que, además, a no ser en determinados parajes de las montañas, pronto deja de ser blanco.

Por algunas calles de El Espinar no pasan ni pueden pasar las máquinas quitanieves, entre otras razones, porque los coches aparcados a ambos lados de las aceras impiden su paso.

Recuerdo que, cuando mi primera mujer y yo nos fuimos a vivir a El Robledal, mi buen amigo Javier García Soria, gran carpintero en madera, me dio el siguiente consejo: “Compraos un todoterreno. Si no, cuando nieve, no salís de El Robledal”.

Como colofón literario a este blog, me viene a la memoria una cita del poeta francés François Villon: “Mais oú sont les neiges d’antan”.

Sí, las nieves de antaño, yo creo que antes nevaba más que ahora. Aunque también puede ser que “Cualquiera tiempo pasado fue mejor”. En el sentido que sea. Que viene puede ser que a nuestro parecer nevara más, como  al de Jorge Manrique: “Cualquiera tiempo pasado fue mejor.    

18 de enero de 2026

El uso de anglicismos

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Me resulta difícil explicar la tendencia de la gente de toda condición a utilizar palabras inglesas cuando existen en español otras con el mismo significado.

En un blog mío anterior me refería a la expresión inglesa blackfriday, cuya traducción literal al español, viernes negro, no tiene nada que ver con lo que se quiere decir, a saber una temporada de rebajas y ofertas comerciales, que no tiene por qué limitarse a un viernes, ni ser un viernes negro.

Otras palabras o locuciones inglesas de uso más o menos frecuente en nuestro lenguaje sí tienen un equivalente español.

Pondré varios ejemplos, consciente de que hay más, en los que la Real Academia Española (RAE) aconseja utilizar la traducción española.

Así para woke, despierto en inglés, en el sentido de estar alerta a las injusticias sociales, especialmente al racismo, la RAE aconseja utilizar términos españoles como concienciado o consciente de dichas injusticias. Si se usa woke, esta palabra deberá escribirse en cursiva.

Para el anglicismo fake la RAE recomienda términos como falso, fingido, artificial, simulado, falseado, fraudulento, noticias falsas, bulos, espurio, postizo, dependiendo del contexto.

En el ámbito político y judicial se ha extendido el anglicismo lawfare, cuya traducción literal al español sería guerra jurídica o judicial, combinando law, ley, y warfare, guerra, para referirse al uso de procedimientos legales con fines políticos, debilitando a un oponente mediante denuncias, investigaciones y procesos judiciales manipulados para desprestigiar a adversarios, por ejemplo a los jueces, no solo en el ámbito político, sino también empresarial o social.

Entre los consejos que Don Quijote le da a Sancho Panza antes de que este asuma el gobierno de la ínsula Barataria, yo recomendaría a los aficionados a usar anglicismos el de “hablar claro”.

 

 

 

 

 

11 de enero de 2026

La multa

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Cuando el pasado 20 de diciembre fuimos mi mujer y yo a El Espinar para celebrar con mis hijos, nietos y demás familia la Nochebuena y Navidad, me encontré con la poco grata sorpresa de la notificación de una multa de tráfico por haberme saltado el semáforo en rojo de las calles Cea Bermúdez-Vallehermoso de Madrid y el incumplimiento de la obligación de identificar en tiempo y forma al conductor, lo que constituye una infracción grave.

El talón de cargo, así se llamaba, ascendía a la friolera de 732,87 euros.

Como no iba a permitir que semejante deuda tributaria me amargara la celebración de la Nochebuena y Navidad, dejé para mi vuelta a Madrid la gestión de dicha multa.

Gestión que me ha llevado a recorrer distintas oficinas municipales, comenzando por la situada en la calle Velázquez, número 52.

Desde allí me remitieron a la oficina de Atención Integral al Contribuyente, situada en la calle Alcalá, 45, de Madrid. El funcionario que allí me atendió, al no disponer de los datos pertinentes, me envió en nota manuscrita de su puño y letra a la Dirección General de Multas, calle Albarracín, 33 de Madrid. En esta oficina tampoco me resolvieron la “recaudación en periodo ejecutivo” de dicha sanción.

Yo había pagado ya hacía tiempo a través de CaixaBank la multa por la infracción que reconocí de saltarme en rojo el citado semáforo de las calles Cea Bermúdez-Vallehermoso y no identificar al conductor, que era yo mismo.

Todas estas notificaciones y gestiones han generado un cúmulo de papeles que ascienden a quince hojas.

En descargo de los funcionarios y encargados que me atendieron en las citadas oficinas, quiero hacer constar su amabilidad y disposición a ayudarme dentro de sus competencias y posibilidades.

Pensará el lector de este blog que ya estoy en camino de resolver el problema de la multa por la citada infracción de tráfico.

Nada más lejos de la realidad. Si la Subdirección General de Recaudación ha enviado a El Espinar la mencionada Carta de Pago, ello se debe a que tanto en mi DNI como en mi carnet de conducir figura la dirección calle Prado, 2, El Espinar, Segovia, con lo cual tengo que hacer constar en ambos casos mi actual dirección en Madrid.

¿A qué organismo u oficina dirigirme para efectuar estos cambios y empadronarme en Madrid?

Y no descarto que tenga que volver a examinarme para conseguir el carnet de conducir.

Esta es la hora en que no sé por dónde empezar.

 

 

4 de enero de 2026

El Concierto de Año Nuevo 2026

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Desde que me alcanza la memoria he disfrutado viendo y oyendo por televisión la retransmisión del Concierto de Año Nuevo en la Sala Dorada de la Music Verein de Viena.

Han dirigido este concierto los directores más prestigiosos del mundo, entre los que no puedo por menos de mencionar a Ricardo Muti, Daniel Barenboin, Christian Thielemann, Gustavo Duhamel, Zubin Mehta, Lorin Maazel, Carlos Kleiber, Claudio Abbado y Herbert von Karajan, varios de los cuales han repetido más de una vez su actuación al frente de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Este año 2026 la responsabilidad de dirigir el Concierto de Año Nuevo ha recaído en el canadiense Yannick Nézet-Séguib (YN-S), en quien se dan la mano la tradición y la modernidad, la frescura y la brillantez.

Como se preguntó con acierto y algo de sorna Martin Llade, en quien recayó este año la responsabilidad de comentar la retransmisión del Concierto por Radio Televisión Española, qué bebida energética se habría tomado YN-S para mostrar tal vitalidad.

A mí me llamó la atención el pendiente que lucía en su oreja izquierda YN-S, algo que para algunos críticos contrasta con la exigente formalidad de la Orquesta Filarmónica de Viena, en la que advierto la presencia de más mujeres que anteriormente.

Pero no es ese adorno anecdótico el único rasgo de modernidad que en su actuación lució YN-S, quien por cierto dirigió a la orquesta sin partitura.

A los lectores de mi blog que deseen una información exhaustiva de las piezas interpretadas este año por la Orquesta de la Music Verein de Viena les remito a la excelente revista de música clásica Scherzo y a la edición del diario ABC del 1 de enero de 2026.

A mí me interesa destacar, más que las innovaciones introducidas por YN-S en el repertorio del Concierto de Año Nuevo, como las obras compuestas por mujeres y el ballet del descanso, con bailarines en atuendos desenfadados, la fidelidad a los valses y polcas de los músicos de la familia Strauss.

Y siempre estoy esperando con nostalgia la interpretación del bellísimo vals El Bello Danubio Azul y con curiosidad La Marcha Radetzky, que el público asistente acompaña con palmadas y que en esta ocasión el director del concierto se mezcló con los asistentes para desearles en varios idiomas un Feliz Año Nuevo 2026.

En unos tiempos convulsos en los que las guerras asolan el mundo y en los que se resalta la decadencia, innegable en muchos aspectos, de Europa y su cultura, a mí me ha consolado una vez más el Concierto de Año Nuevo.

Y quiero compartir con los lectores un pensamiento que mantiene viva mi esperanza:

La música, sobre todo la clásica, nos salvará.