20 de junio de 2026

Los grandes números

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Para los hombres y las mujeres que nos movemos en los ámbitos corrientes de la economía los números que superan el millón no significan nada, a no ser que queramos comprar un coche o un piso. Y aun en estos casos tenemos que fraccionar los pagos, como se suele decir, “en cómodos plazos”.

Viene a cuento este exordio porque he leído que el empresario estadounidense Elon Musk es el primer billonario de la historia.

Cuando en las noticias de economía se nos dice que la deuda del Reino de España asciende a un billón de euros no podemos por menos de quedarnos como estábamos por carecer de puntos de comparación.

Mientras que la fortuna de Elon Musk se hace visible en tres campos o áreas de negocio: el espacio, la conectividad y la inteligencia artificial.

¿Cómo se puede decir que el espacio ha contribuido a la fortuna de Elon Musk, cuando todos hemos visto el fracaso de los lanzamientos de sus cohetes? Pues por un recurso tan sencillo como recuperar los cohetes y poderlos volver a utilizar.

¿Cómo ha contribuido la conectividad al negocio de Elon Musk? Pues de nuevo por algo tan simple como conectar zonas remotas o con escasas infraestructuras como la Amazonía o las regiones polares.

El tercer campo de negocio en el que trabaja Elon Musk es la tan traída y llevada inteligencia artificial. La novedad que aporta el magnate estadounidense consiste en desarrollar los centros de datos en el espacio.

Así que cuando vemos que un cohete lanzado por la compañía de Elon Musk es reutilizado está preparando un nuevo avance de la inteligencia artificial.

Al billonario Elon Musk no le preocupan los grandes números, sino los grandes retos de la inteligencia humana.

13 de junio de 2026

El Papa León XIV en España

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

He seguido por la televisión y por la prensa el viaje del Papa León XIV a España. Mi maltrecho estado de salud me ha impedido asistir a cualquiera de los actos que los organizadores del Vaticano han programado para la estancia de Robert Prevost en nuestro país.

Estos programadores y el propio Pontífice saben perfectamente que España no se limita a Madrid, a Cataluña y a Gran Canaria, aunque en esta isla turística la visita de León XIV se centrara en “el muelle de la vergüenza”, donde el Gobierno de España llegó a hacinar a casi 4.000 inmigrantes, y a los caladeros de esta isla han llegado y seguirán llegando miles y miles de cayucos cargados de hombres, mujeres y niños engañados por las mafias.

¿Por qué los programadores de la estancia del Papa en España ni incluyeron una visita al País Vasco, por ejemplo, o a ciudades de tanto abolengo católico como Toledo y Granada o lugares como Covadonga?

Son preguntas retóricas, pues el viaje de León XIV a España no era una gira turística y había que elegir centros representativos.

Hecha esta salvedad, no puedo por menos de resaltar que el Pontífice, en los distintos sitios donde ha estado, ha oficiado la Santa Misa, siguiendo el rito  litúrgico consagrado desde hace siglos, así la Misa en la madrileña Plaza de Cibeles ante miles de creyentes católicos, muchos de ellos jóvenes, o la celebración de la Eucaristía en Montserrat, en la catedral de la Sagrada Familia de Gaudí o en el estadio de Gran Canaria.

Se equivocan, pues, quienes alegan que la asistencia de los creyentes católicos a las iglesias es residual y ajena a los jóvenes.

Y las homilías del Santo Padre, que ya no están sujetas al ritual litúrgico, han sabido acercar los valores del Evangelio, centrados en el amor a Dios y al  prójimo, y en la ayuda a los pobres, a los más humildes, a los que sufren, a los necesitados por  cualquier causa.

Las palabras de León XIV no son fórmulas repetitivas, nos llegan al corazón y nos animan a ser mejores cristianos, seguidores de Jesús en la situación en que vivamos.

El discurso del Papa en la sesión conjunta del Congreso y del Senado en el Palacio de las Cortes ha representado, a juicio de todos los analistas, una pieza maestra de oratoria culta, con revisiones de la historia del catolicismo en España a lo largo de los siglos.

Pero, dejando a un lado las referencias al pasado religioso y católico de España, a mí y a otros analistas conmigo, nos ha llegado al alma la defensa que ha hecho León XIV de la vida del ser humano desde la concepción hasta el fallecimiento natural. No menos enérgico ha sido su alegato en pro de la familia, del derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos.

El cerrado aplauso de varios minutos que coronó el discurso del Papa marca un hito en la historia de las Cortes Españolas.

Gracias, León XIV, por defender en todas tus actuaciones en esta España dividida por muros de incomprensión las verdades eternas del Evangelio de Jesús hecho hombre y muerto en la Cruz para salvarnos.

 

6 de junio de 2026

Romance del prisionero

Las palabras y la vida Romance del prisionero Alberto Martín Baró

Hay un hermoso romance que data de entre los siglos XIV y XV y se conoce como Romance del prisionero, del que yo he creído durante mucho tiempo que era debido a la pluma de José de Espronceda, cuando en realidad se trata de una obra anónima.

Pero no es la autoría de este romance la que me mueve a tratar del mismo en mi blog de esta semana, sino sus dos primeros versos, que rezan así:

“Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor”.

 Nos hemos estado quejando el pasado mes de mayo por el calor que nos parecía insólito en este mes. Y esos dos primeros versos del Romance del prisionero, escrito como he dicho entre los siglos XIV y XV, demuestran que las altas temperaturas no son desacostumbradas en el mes de mayo.

Una vez expuesto el motivo de tratar de este romance en mi blog, me parece de justicia poética reproducir el texto entero de este precioso escrito anónimo.

“Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan,

y están los campos en flor,

cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor;

sino yo, triste, cuitado,

que vivo en esta prisión;

que ni sé cuándo es de día,

ni cuándo las noches son,

sino por una avecilla

que me cantaba al albor.

Matómela un ballestero,

dele Dios mal galardón”.

 Nada tiene de extraño que un cantautor como Amancio Prada incluyera este bello romance en su repertorio. Y que el gran compositor Joaquín Rodrigo se sirviera  de este lamento de un prisionero que mide su tiempo por la realidad exterior para componer en 1950 su Romancillo para voz y piano.