Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Para los hombres y las mujeres que nos movemos en los ámbitos corrientes de la economía los números que superan el millón no significan nada, a no ser que queramos comprar un coche o un piso. Y aun en estos casos tenemos que fraccionar los pagos, como se suele decir, “en cómodos plazos”.
Viene a cuento este exordio porque he leído que el empresario estadounidense Elon Musk es el primer billonario de la historia.
Cuando en las noticias de economía se nos dice que la deuda del Reino de España asciende a un billón de euros no podemos por menos de quedarnos como estábamos por carecer de puntos de comparación.
Mientras que la fortuna de Elon Musk se hace visible en tres campos o áreas de negocio: el espacio, la conectividad y la inteligencia artificial.
¿Cómo se puede decir que el espacio ha contribuido a la fortuna de Elon Musk, cuando todos hemos visto el fracaso de los lanzamientos de sus cohetes? Pues por un recurso tan sencillo como recuperar los cohetes y poderlos volver a utilizar.
¿Cómo ha contribuido la conectividad al negocio de Elon Musk? Pues de nuevo por algo tan simple como conectar zonas remotas o con escasas infraestructuras como la Amazonía o las regiones polares.
El tercer campo de negocio en el que trabaja Elon Musk es la tan traída y llevada inteligencia artificial. La novedad que aporta el magnate estadounidense consiste en desarrollar los centros de datos en el espacio.
Así que cuando vemos que un cohete lanzado por la compañía de Elon Musk es reutilizado está preparando un nuevo avance de la inteligencia artificial.
Al
billonario Elon Musk no le preocupan los grandes números, sino los grandes
retos de la inteligencia humana.