13 de junio de 2026

El Papa León XIV en España

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

He seguido por la televisión y por la prensa el viaje del Papa León XIV a España. Mi maltrecho estado de salud me ha impedido asistir a cualquiera de los actos que los organizadores del Vaticano han programado para la estancia de Robert Prevost en nuestro país.

Estos programadores y el propio Pontífice saben perfectamente que España no se limita a Madrid, a Cataluña y a Gran Canaria, aunque en esta isla turística la visita de León XIV se centrara en “el muelle de la vergüenza”, donde el Gobierno de España llegó a hacinar a casi 4.000 inmigrantes, y a los caladeros de esta isla han llegado y seguirán llegando miles y miles de cayucos cargados de hombres, mujeres y niños engañados por las mafias.

¿Por qué los programadores de la estancia del Papa en España ni incluyeron una visita al País Vasco, por ejemplo, o a ciudades de tanto abolengo católico como Toledo y Granada o lugares como Covadonga?

Son preguntas retóricas, pues el viaje de León XIV a España no era una gira turística y había que elegir centros representativos.

Hecha esta salvedad, no puedo por menos de resaltar que el Pontífice, en los distintos sitios donde ha estado, ha oficiado la Santa Misa, siguiendo el rito  litúrgico consagrado desde hace siglos, así la Misa en la madrileña Plaza de Cibeles ante miles de creyentes católicos, muchos de ellos jóvenes, o la celebración de la Eucaristía en Montserrat, en la catedral de la Sagrada Familia de Gaudí o en el estadio de Gran Canaria.

Se equivocan, pues, quienes alegan que la asistencia de los creyentes católicos a las iglesias es residual y ajena a los jóvenes.

Y las homilías del Santo Padre, que ya no están sujetas al ritual litúrgico, han sabido acercar los valores del Evangelio, centrados en el amor a Dios y al  prójimo, y en la ayuda a los pobres, a los más humildes, a los que sufren, a los necesitados por  cualquier causa.

Las palabras de León XIV no son fórmulas repetitivas, nos llegan al corazón y nos animan a ser mejores cristianos, seguidores de Jesús en la situación en que vivamos.

El discurso del Papa en la sesión conjunta del Congreso y del Senado en el Palacio de las Cortes ha representado, a juicio de todos los analistas, una pieza maestra de oratoria culta, con revisiones de la historia del catolicismo en España a lo largo de los siglos.

Pero, dejando a un lado las referencias al pasado religioso y católico de España, a mí y a otros analistas conmigo, nos ha llegado al alma la defensa que ha hecho León XIV de la vida del ser humano desde la concepción hasta el fallecimiento natural. No menos enérgico ha sido su alegato en pro de la familia, del derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos.

El cerrado aplauso de varios minutos que coronó el discurso del Papa marca un hito en la historia de las Cortes Españolas.

Gracias, León XIV, por defender en todas tus actuaciones en esta España dividida por muros de incomprensión las verdades eternas del Evangelio de Jesús hecho hombre y muerto en la Cruz para salvarnos.

 

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