Las palabras y la vida Alberto Martín Baró
Angelina Lamelas Olaran cuenta en su ya larga trayectoria como escritora con una serie de importantes galardones literarios, a los que este año de gracia de 2026 ha venido a sumarse el premio con cuyo nombre encabezo este blog: la Estela de Oro de las Letras Cántabras.
La Estela de Oro es el máximo reconocimiento que la Sociedad Cántabra de Escritores concede todos los años el 19 de febrero, festividad de San Beato de Liébana, a aquellos escritores y escritoras montañeses por nacimiento o vocación que han sobresalido por su obra literaria, científica o de investigación.
Está considerado el Cervantes de las Letras Cántabras y en la larga lista de autoras y autores premiados merecen citarse los nombres de Francisco González de Posada, ingeniero, científico y humanista, que recibió el premio el año 2025; José Ramón Saiz Viadero, periodista e investigador, a quien le fue entregada la Estela el año 2024; José María Pérez “Peridis”, arquitecto, humanista y escritor, premiado don la Estela en 2023; y Pedro Crespo de Lara, jurista y escritor, que recibió la Estela en el año 2021.
La investigadora cántabra Maria Ealo de Sá, fallecida en 2025, figura clave en la defensa de la cultura y el patrimonio regional, que compartió más allá de nuestras fronteras, fue distinguida con la Estela de Oro en 2020.
La celebración de la entrega de la Estela de Oro ha tenido lugar este año en el Teatro Municipal Concha Espina de Torrelavega y el acto ha estado precedido y acompañado de una serie de lecturas de textos de ilustres personajes montañeses.
La Coral de Torrelavega, dirigida por Manuel Egusquiza y acompañada por su pianista titular Virginia Martínez, tuvo tres brillantes intervenciones a lo largo de la celebración, además de interpretar el Himno de Cantabria como colofón del acto.
Centrándome en Angelina, días antes de la entrega de su premio tres alumnos del colegio de los Sagrados Corazones de Torrelavega la visitaron en su casa familiar de Santander para entregarle unos preciosos escritos con dibujos suyos.
En el acto de la entrega de la Estela de Oro este año, Angelina Lamelas pronunció las siguientes palabras:
“Querida presidenta, excelentísimo consejero, querido alcalde de la ciudad de Torrelavega, admirada Sociedad Cántabra de Escritores, autoridades, familia… hermanos montañeses todos.
Me reconocéis hoy con esta preciosa Estela de Oro como escritora montañesa, y es un honor, porque siempre quise ser lo más literario que hay: santanderina de Puertochico, de balcón frente a la bahía, de madre cántabra por los cuatro costados, hermana de diez Lamelas de Castelar e hija de un padre cardiólogo, fundador de nuestro hospital de Valdecilla.
Con vuestra generosidad y una Estela, hoy reconocéis a aquella niña a la que las monjas de las Esclavas descubrieron la vocación literaria. Y yo me reconozco en la Montaña y en la bahía, en la pleamar y en cada ola del mar de mi infancia.
Me reconozco en todos los que me han precedido, en la Isla de los Ratones de Manuel Arce, en el cielo raso de Álvaro Pombo, en la libertad crítica de Crespo de Lara y en el docto ingenio humanista de Camus y González de Posada.
Aunque foramontana por amor, me reconozco, querida presidenta, en Cantabria y, cuando repaso mi obra, veo a nuestra tierra en cada cuento, cada poema, cada verso y cada idea. Igual que veo la presencia constante de quebrantas, raqueros, peredas y machinas, que siempre están ahí, aunque a veces con otro nombre.
Y me reconozco, como otra fuente de amor a la Montaña, en la obra de mi bisabuelo, Ricardo Olaran Álvarez, autor de Leyendas montañesas y profesor de Menéndez Pelayo.
Un hermoso óleo de mi bisabuelo, al que también debo el don de la escritura, me acompaña desde hace décadas en mi casa madrileña, rodeado de cuadros de mar y de Castelar.
Su retrato está pintado con la técnica del efecto Mona Lisa y sus ojos te buscan desde dondequiera que le mires. Y por eso hablo con él, porque le veo vivo.
Hace unos días le dije a mi bisabuelo, en confidencia, que nuestros compatriotas de la patria chica me habían concedido la Estela de Oro de las Letras Cántabras. Y brindamos.
Mi nieta más pequeña, Ángela Fúster Soroeta, me ha preguntado que cómo brinda un óleo. Y yo le he contestado que con el corazón.
Que es el mismo órgano con el que hoy os doy mis más montañesas gracias por esta Estela.
Y abrazada a ella, con una vida casi entera, acabo con un ruego: que haya más hijas de nuestra Cantabria que escriban de ella y para ella.
Gracias con toda el alma”.
El aforo del Teatro Municipal de Torrelavega Concha Espina estaba completo, entre autoridades, familiares y público en general, y el autor de este blog se considera muy honrado y emocionado por compartir con su esposa la primera fila de butacas.
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