Las palabras y la vida Alberto Martín Baró
"Mi padre siempre me aconsejó que no escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan. Y menos públicamente. Sus secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi historia".
Reconciliación es el título del libro publicado por Don Juan Carlos, en el que relata con detalle la parte privada de una vida pública. Un recorrido que empieza en un país inmerso en una guerra cainita y con un joven Juan Carlos anclado a un destino que no le pertenece, pero que poco a poco, eludiendo mil complots y ganándose la confianza de unos y otros acaba convirtiéndose en el actor principal de la transformación radical de España en el estado moderno y próspero que es hoy.
La obra navega entre dos exilios que marcan el principio y el final de su vida: el obligado en Estoril y el voluntario en Abu Dabi.
"No tengo derecho a llorar". Pero sí tiene derecho a buscar su anhelada reconciliación con el país que tanto ama y añora.
No olvidemos que Don Juan Carlos estaba destinado a ser el sucesor de Franco y del régimen franquista. Su padre, Don Juan de Borbón, no se opuso a este papel de su hijo Don Juan Carlos en la España posterior a la Guerra Civil. Es mérito personal de su hijo dirigir la transición de España a una democracia moderna, una España cuya población votó el 6 de diciembre de 1978 mayoritariamente la Constitución que todavía hoy rige nuestros destinos, a pesar de los intentos de separatistas e independentistas, incluso del propio gobierno de la nación, de socavar los principios constitucionales.
Ha sido una constante en la vida de Don Juan Carlos que otras personas, fueran familiares o no, tomaran decisiones por él. Era obvio que, siendo niño, su padre Don Juan de Borbón decidiera el curso de su vida.
Hubo un episodio en la infancia de Juan Carlos en el que, jugando con su hermano Alfonso de Borbón y Borbón, el 29 de marzo de 1956 en Villa Giralda, se le disparó el revólver con el que jugaban y la bala alcanzó a Alfonso en la cabeza causándole la muerte de forma instantánea. Este episodio trágico afectó profundamente a Don Juan Carlos, que nunca olvidó aquel trágico accidente.
En el libro titulado Reconciliación el propio Don Juan Carlos declara: "Mi padre siempre me aconsejó que no escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan y menos públicamente. Sus secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi historia".
Reconciliación relata con detalle la parte privada de una vida pública. Un recorrido que empieza en un país inmerso en una guerra cainita y con un joven Juan Carlos anclado a un destino que no le pertenece, pero que paso a paso, eludiendo mil complots y ganándose la confianza de unos y otros, acaba convirtiéndose en el actor principal de la transición gracias a la cual España es el estado moderno y próspero de hoy día.
El 6 de diciembre de 1978, el proyecto de Constitución fue ratificado en referéndum por el 87:87% de los españoles.
El23 de febrero de 1981, el intento de golpe de Estado protagonizado por el teniente coronel Tejero de la Guardia Civil nos ha traído a la memoria la decisiva actuación del rey Don Juan Carlos, quien con su discurso por televisión desactivó el golpe.
Con ocasión de la reciente desclasificación de numerosos archivos históricos, se ha abierto el debate sobre el regreso de Don Juan Carlos a España. Ni el gobierno ni la Casa Real se oponen a esa vuelta. La única condición que pone la Zarzuela es que el rey emérito se ponga al tanto en el pago de los impuestos que rigen en España. En Abu Dabi la presión fiscal es mucho menor que en España.
En mi opinión, hay que dejar que sea el propio rey emérito quien tome la decisión de regresar a la patria que tanto ama y pueda habitar en la Zarzuela, donde ya vive su esposa Doña Sofía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario