Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Había penado transcribir el Índice de este libro para que
el lector de mi blog se hiciera una idea de los temas tratados por su autor, mi
gran amigo Emilio Porta, con quien he compartido numerosas experiencias
editoriales.
Pero he desistido de esta idea por la gran cantidad de
espacio que ocupaba.
En su lugar quiero hacer hincapié en una serie de facetas
que marcan tanto la personalidad del autor como las lecciones del libro.
Emilio Porta es, ante todo, escritor y se enorgullece
justamente de haber escrito y publicado una gran cantidad de libros. En los
capítulos “El oficio de escritor” (pág. 44) y “Carta a un escritor amigo” (pág.
56) hallamos numerosos datos que retratan al autor de Fatum, quien no puede por menos de tener como referentes a Pessoa, a Kawafis, a Machado, a Kundera, a
Hesse, a Kafka, a Dostoyevski, a Borges, a Pavese, a Cortázar, a Zweig,
Dice Porta de sí mismo que es un representante de los autores que “al escribir
cambiaban el presente y convertían en palabras escritas los sueños”.
Otros rasgos que marcan la personalidad del autor de Fatum los descubre en un largo poema
final, que termina con estos versos:
“TODO ES CIRCULAR
Y NO PODEMOS ESCAPAR DEL FATUM.
Y, sin embargo, algo nos dice que, detrás de la
oscuridad, puede haber una luz infinita”.
Pero no todo es trascendente en este libro multifacético.
Encontramos en sus páginas, además de pensamientos filosóficos sobre el eterno
retorno, la propia identidad, el yo y el ego, los sentimientos de la materia,
los tres elementos: salud, dinero y amor; la dialéctica de los contrarios.
“Vivimos en la incertidumbre. La idea de permanencia no
es consustancial al ser humano”.
Es digna de ser tenida en cuenta la incursión del autor
en el mundo del cuento a través de la historia de Hansel y Gretel.
En suma, Emilio Porta nos regala en Fatum, palabra que en latín significa “destino”, un caleidoscopio
de pensamientos que nos entretienen y también nos invitan a reflexionar.
Emilio Porta: Gracias, Alberto. Es una enorme alegría que te hayas detenido en mi último libro, Fatum y hayas publicado estas líneas. Creo que es un libro que nos hace pensar, reflexionar, sobre muchos aspectos de la vida individual y colectiva. Una miscelánea de textos que se corresponden con diversos géneros literarios y que toca el mundo de la filosofía. Tú eres un extraordinario pensador y analista y me siento orgulloso de tu reseña y de tu amistad.
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