Con ocasión del desahucio de Maricarmen, el problema de la vivienda ha vuelto a ocupar el primer plano de la actualidad. Ha provocado acampadas en la Puerta del Sol, el Gobierno ha promulgado sendos decretos y medidas que, a la hora en que escribo este blog, ya sabemos que no han sido aprobados por el Congreso.
Así solucionar el problema que preocupa a tantos ciudadanos españoles, y muy en especial a los jóvenes, sigue siendo una tarea pendiente. No hay tertulia en televisión que no se ocupe del problema y aporte soluciones más o menos imaginativas al mismo.
En este blog yo voy a hacerme una serie de preguntas y tener la osadía de brindar algunas soluciones elementales.
¿Cuántas viviendas ha prometido construir Pedro Sánchez cada vez que se planteaba esta cuestión vital y cuántas ha contribuido a edificar? Sus promesas de construir centenares de viviendas se han quedado en agua de borrajas.
Una solución elemental al problema de la vivienda es… construir viviendas, en especial viviendas de protección oficial. Esta es la hora en que no sabemos cuántas viviendas hay disponibles en el mercado.
A riesgo de concitar la repulsa de toda la izquierda, me atrevo a poner sobre el tapete el ejemplo de Franco y su política de vivienda protegida.
Construir casas activaría un mercado que está bajo mínimos. Dejémonos de cuestiones bizantinas sobre los fondos buitre, sobre el destino diverso de los edificios que se construyan.
Mi propuesta es… construir, construir y construir. Una propuesta que daría trabajo a obreros y albañiles en paro, a diseñadores y arquitectos.
Después ya estudiarán los gobiernos de turno cómo conseguir que esas casas construidas estén al alcance de las familias desprotegidas y de los jóvenes, que hoy no pueden emanciparse y tienen que seguir viviendo en casa de sus padres.
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