20 de septiembre de 2026

El Informe Pisa 2026

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Para quienes no están familiarizados con los Informes PISA, les diré que PISA son las siglas en inglés de Programme for International Student Assesment, o sea Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes.

El Informe se publica en el marco de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo) y permite comparar el rendimiento de los alumnos de 15 años, que tienen que responder a unas preguntas que se les plantean por escrito en Lectura, Ciencias y Matemáticas, y que varían según los años.

Un titular de prensa coloca a España a nivel global por debajo de  la media europea, en estudios medios y superiores, situándose entre los países de la UE con mayor proporción de población en un nivel educativo bajo o básico.

Descendiendo en concreto al año 2026, España ha ocupado los siguientes puestos:

En Matemáticas el puesto 32 con 457 puntos por detrás de países como Japón con 525 puntos y Corea del Sur con 522.

En Lectura, con 451 puntos, ha experimentado una caída de 23 puntos.

Y en Ciencias, con 417 puntos, está por detrás de países como Japón con 538 puntos, Estonia con 527 puntos y Corea del Sur con 526.

España, según el Informe, ha acusado un abandono escolar del 14 %, por encima del promedio de la Unión Europea. Y ocupa el puesto 22 a nivel global en el ranking de países más educados del mundo.

Tratando de buscar las causas de este descenso de los parámetros educativos en general, yo me atrevería a señalar el uso por los jóvenes de pantallas y teléfonos móviles, así como su participación en redes sociales.

  

 

 

 

12 de septiembre de 2026

Los jóvenes marroquíes que su país expulsa

Las palabras y la vidaAlberto Martín Baró

Me he quedado mirando atentamente a algunos de los 80.000 o más jóvenes que Marruecos ha enviado a Ceuta. Y me he hecho una serie de preguntas que no he oído a los comentaristas que se ocupan de esta invasión de Ceuta.

Se afirma que estos jóvenes no quieren volver a Marruecos, en el supuesto de que los admitiera. ¿Cómo lo saben quienes esto sostienen? ¿Se han parado a hablar con alguno de estos marroquíes? A mí me parecen muy sanos y alegres.

¿Cómo los habrán seleccionado los agentes marroquíes? ¿Habrán contado con la aquiescencia de sus familias? ¿Y qué criterio se habrá seguido para seleccionar a los jóvenes destinados a invadir Ceuta como carne de cañón?

Desde luego un país que puede prescindir de buenas a primeras de 80.000 o más jóvenes, a los que se ve sanos y alegres, es un Estado digno de menosprecio. Desprecio que hago extensivo a su monarca Mohamed VI que todo lo controla.

¿No estaban a gusto estos jóvenes con sus familias, asistiendo a colegios en los que estudiar?

No he oído a ningún comentarista español preguntarse por los sentimientos de estos jóvenes a los que yo, insisto, veo alegres y decididos.

¿Qué milonga les habrán contado los agentes marroquíes encargados de esta infame tarea? ¿Eran conscientes estos jóvenes de que arriesgaban su vida al tratar de entrar a nado en Ceuta? De hecho algunos han perdido la vida, ante la indiferencia del país que los ha expulsado.

Una vez en Ceuta, los jóvenes expulsados se las arreglan como pueden, haciendo fuego para calentarse, durmiendo en el duro suelo.

Se han construido para albergar a una mínima parte de ellos unos pabellones de lona.

¿Y los demás? ¿Seguirán durmiendo, cocinando y haciendo sus necesidades al aire libre? ¿No estarían mejor con sus familias asistiendo a los colegios de sus barrios, jugando con sus amigos?

Canallas los agentes que han cometido esta ignominia. Y canalla un monarca al que no importa expulsar de su territorio y apartar de sus familias a 80.000 o más jóvenes sanos y alegres. 

5 de septiembre de 2026

La pacífica invasión de musulmanes e hispanoamericanos

 Las palabras y la vida Alberto Martín Baró

Me ha llamado la atención un dato sobre la población de Ceuta. Aproximadamente 37.000 habitantes de la Ciudad Autónoma son de confesión musulmana, dentro de una población total que ronda los 85.000 habitantes.

La gran mayoría de estos musulmanes son ciudadanos españoles, muchos de ellos nacidos en España o nacionalizados españoles. Son minoría los que mantienen exclusivamente la nacionalidad marroquí.

Ante esta realidad de la población de la Ciudad Autónoma, me pregunto si hay que enviar a más de 80.000 inmigrantes a nado o asaltando las vallas fronterizas con el objetivo de desestabilizar la composición demográfica de Ceuta.

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Yo vivo en un barrio madrileño donde abunda la población de origen hispanoamericano. Los hay que trabajan en cafeterías, otros acompañan a personas mayores que no pueden valerse por sí mismas.

Frente a inmigrantes que llegan de otros países, estos no tienen que luchar contra la dificultad del lenguaje.

El conductor de un taxi al que mi mujer le preguntó de qué nacionalidad era contestó que peruano.

No sé cuántas de estas personas tienen la nacionalidad española.