14 de marzo de 2026

A los nacionalistas e independentistas, ni agua

 Las palabras y la vida 

 Alberto Martín Baró

Querido tocayo Alberto Núñez Feijoo: He leído que en fecha reciente has mantenido una conversación “larga, sincera y respetuosa” con el actual presidente del PNV, Aitor Esteban. Y has anunciado que “desde el respeto y la educación vamos a mantener una relación de comunicación con el PNV y de lealtad a Euskadi”.

Por de pronto, apreciado Alberto, me parece impropio de un español culto utilizar el neologismo Euskadi para referirse a lo que es el País Vasco y son las Provincias Vascongadas.

Pero dejando a un lado precisiones lingüísticas, aunque tienen más importancia de la que aparentemente denotan, qué es lo que pide el PNV a través de su actual presidente Aitor Esteban.

El subdirector de “El Debate”, el periodista Luis Ventoso, resume perfectamente en un artículo lo que quiere el PNV. Me tomo la libertad de citar literalmente a Luis Ventoso: “¿Y qué pide el educadísimo, encorbatado y aparentemente moderado PNV, ese con el que Feijoo quiere mantener una relación de comunicación educada y respetuosa? Pues casi nada. Quiere cambiar la Constitución para eliminar la ‘indisoluble unidad de la Nación española del artículo 2, incluir el derecho de autodeterminación, eliminar el artículo 155, limitar la inviolabilidad del Rey y despojar a las Fuerzas Armadas de su función de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional’. Es decir, quiere la rendición total del Estado para que quede abierta de par en par la puerta a la independencia del País Vasco (…) y, por ende, de Cataluña, por supuesto. ¿De qué hay que hablar con un partido que piensa así?”

El principal problema de España, el único que puede destruirla es el separatismo e independentismo.

Si nos atenemos a los datos, en las últimas elecciones generales los partidos independentistas Junts, ERC, Bildu, PNV y BNG obtuvieron 1,6 millones de votos, mientras que el PP ganó las elecciones con 8 millones y Vox logró 3 millones. O sea que los partidos que suman 1,6 millones de votos en un país de 49 millones de habitantes no cesan de presionar al Gobierno de España para obtener beneficios que ponen en peligro la unidad de la nación española y atentan contra la Constitución.

Para dividir a España en una “nación de naciones” ya se basta Pedro Sánchez. El PP y Vox deben trabajar para mantener la unidad de la nación española.

Nunca debieron los partidos nacionalistas e independentistas tener escaños y votos en el Parlamento español. Es más, hace tiempo debieron haber sido ilegalizados.

En la misma Cataluña, según el barómetro CEO de la Generalitat, el 48,3% de los catalanes rechaza la independencia, mientras que un 44% la apoya, con variaciones según los años.

Insisto, a los nacionalistas e independentistas, ni agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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