Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Querido tocayo Alberto Núñez Feijoo: He leído que en fecha reciente has mantenido una conversación “larga, sincera y respetuosa” con el actual presidente del PNV, Aitor Esteban. Y has anunciado que “desde el respeto y la educación vamos a mantener una relación de comunicación con el PNV y de lealtad a Euskadi”.
Por de pronto, apreciado Alberto, me parece impropio de un español culto utilizar el neologismo Euskadi para referirse a lo que es el País Vasco y son las Provincias Vascongadas.
Pero dejando a un lado precisiones lingüísticas, aunque tienen más importancia de la que aparentemente denotan, qué es lo que pide el PNV a través de su actual presidente Aitor Esteban.
El subdirector de “El Debate”, el periodista Luis
Ventoso, resume perfectamente en un artículo lo que quiere el PNV. Me tomo la
libertad de citar literalmente a Luis Ventoso: “¿Y qué pide el educadísimo, encorbatado y aparentemente
moderado PNV, ese con el que Feijoo quiere mantener una relación de
comunicación educada y respetuosa? Pues casi nada. Quiere cambiar la
Constitución para eliminar la ‘indisoluble unidad de la Nación española del
artículo 2, incluir el derecho de autodeterminación, eliminar el artículo 155,
limitar la inviolabilidad del Rey y despojar a las Fuerzas Armadas de su
función de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional’.
Es decir, quiere la rendición total del Estado para que quede abierta de par
en par la puerta a la independencia del País Vasco (…) y, por ende, de
Cataluña, por supuesto. ¿De qué hay que hablar con un partido que piensa así?”
El
principal problema de España, el único que puede destruirla es el separatismo e
independentismo.
Si
nos atenemos a los datos, en las últimas elecciones generales los partidos
independentistas Junts, ERC, Bildu, PNV y BNG obtuvieron 1,6 millones de votos,
mientras que el PP ganó las elecciones con 8 millones y Vox logró 3 millones. O
sea que los partidos que suman 1,6 millones de votos en un país de 49 millones
de habitantes no cesan de presionar al Gobierno de España para obtener
beneficios que ponen en peligro la unidad de la nación española y atentan
contra la Constitución.
Para
dividir a España en una “nación de naciones” ya se basta Pedro Sánchez. El PP y
Vox deben trabajar para mantener la unidad de la nación española.
Nunca
debieron los partidos nacionalistas e independentistas tener escaños y votos en
el Parlamento español. Es más, hace tiempo debieron haber sido ilegalizados.
En la
misma Cataluña, según el barómetro CEO de la Generalitat, el 48,3% de los
catalanes rechaza la independencia, mientras que un 44% la apoya, con
variaciones según los años.
Insisto,
a los nacionalistas e independentistas, ni agua
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