Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Mi padre, el escritor Francisco Javier Martín Abril, no dejó de echarse la siesta un solo día de su vida. Lo cual, en circunstancias habituales, no tenía nada de particular, pues mi padre trabajaba en casa, escribiendo a máquina su artículo diario, que luego enviaba al “Ya”, al “ABC”, a “La Gaceta del Norte” o a “El Norte de Castilla”.
Pero lo que sí tenía más singularidad era que en sus viajes, para presidir unos juegos florales o dar una conferencia en alguna ciudad española, y alojarse por lo tanto en un hotel, nunca omitió su costumbre de dormir la siesta.
La siesta, el gran invento español, es añorada por muchos trabajadores, a los que su horario de trabajo no les permite disfrutar de ese descanso después de la comida.
Por favor, no digan “hacer la siesta”, por indebida influencia del francés “faire la sieste”. En castellano lo correcto es decir “dormir la siesta” o “echarse la siesta”.
Dando un salto en el tiempo, a mí los médicos me desaconsejaron echarme la siesta acostado en la cama, debido a una hernia de hiato, que creo que a estas alturas de mi vida ha desaparecido.
Así que adquirí la costumbre, siempre que podía, de sentarme en un sofá y apoyar los pies en la mesa de delante. Me consta que algún pariente mío también lo hace.
En la actualidad, he cambiado esa postura, remedo de la siesta, por tumbarme en un sofá, con la cabeza apoyada en uno de los brazos y los pies colgando por encima del otro brazo.
Como mi sueño nocturno dista mucho de ser reparador por la necesidad de levantarme a orinar varias veces, este sueño “post prandium”, o sea después de la comida en el sofá, es un anhelado trasunto de la siesta, que puede durar tres o cuatro horas, si alguna contingencia no lo interrumpe. Y que mis familiares respetan.
Mi mujer Angelina lo remeda apoyando la cabeza en un almohadón y estirando las pernas en el otro sofá de la sala.
Así que, a falta de siesta ortodoxa, estas imitaciones me recuerdan a mi padre y su fidelidad al gran invento español de acostarse en la cama para descansar después de la comida.
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