Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Y no se les cae la cara de vergüenza, ¿Que de quiénes hablo? Pues de aquellas y aquellos comunistas que viven a todo lujo, mientras a su lado el pueblo que dicen defender y representar no tiene para llegar a fin de mes y pasa hambre.
Sé que hay muchos más ejemplos, o si quieren ejemplares, pero traeré aquí a algunos de los más llamativos y lacerantes.
Ahí tienen a la vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo en el gobierno de Pedro Sánchez, fundadora del movimiento Sumar que, cuando este invento se está convirtiendo en “Restar”, ha decidido viajar por todo el mundo a cargo del erario público, tan público que pagamos todos los españoles con los impuestos con que nos grava su compañera de gabinetes María Jesús Montero. Ya habrán caído en que estoy hablando de Yolanda Díaz.
Su última radiante aparición ha sido en la entrega de los Oscar, donde la película española Sirat, que al parecer justificaba su presencia cosechó un merecido fracaso.
Yolanda Díaz, afiliada al Partido Comunista desde sus tiempos juveniles en 1986 cuando tenía 16 años, en Fene, la Coruña, no pasará a la historia por su invento de los fijos discontinuos, ni por sus esfuerzos para aumentar el salario mínimo interprofesional, sino por el glamur de sus modelos nunca repetidos.
Antes que Yolanda Díaz, ya habían dado ejemplo de buen vivir el fundador de Podemos Pablo Iglesias y su actual esposa Irene Montero. Afiliados ambos al Partido Comunista, para no desentonar de otros jerarcas de la ideología más funesta que ha conocido la historia desde Karl Marx, solo equiparable al fascismo de Hitler, viven en uno de los barrios más selectos de Galapagar. Cuando el marido aún tenía un cargo público en el gobierno de Pedro Sánchez, su chalet estuvo protegido por una pareja de la Guardia Civil, que velaba para que ningún mortal se acercara a sus inmediaciones.
Me ha llamado la atención en estos días en los que Cuba vuelve a ocupar un primer plano en los telediarios y en la prensa mundial, la imagen de su presidente Manuel Díaz Canel, jefe de Estado y de Gobierno, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y comandante en jefe de las fuerzas armadas, que aparece luminosa y rutilante en un país sumido en la oscuridad. Por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, este contraste entre la foto radiante del heredero de Fidel Castro y la oscuridad en la que malvive el pueblo cubano bastaría para desacreditar a una ideología que por doquier se ha implantado no ha traído más que miseria y hambre para el pueblo humilde.
La en otros tiempos llamada “perla del Caribe” es un ejemplo más de la funesta realidad a la que están abocados los países y los pueblos en los que se ha implantado el comunismo.
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