Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Hacía días que había yo llamado a Alba, nuestra asistenta, para saber de ella, pues de no estar mi mujer y yo en Santander pasando el mes de agosto, Alba tendría que estar trabajando en nuestra casa de Madrid. Alba es una excelente cocinera y tiene el piso como los chorros del oro.
Al estar libre el mes de agosto, Alba había barajado incluso la posibilidad de viajar a Colombia, donde vive su familia. Lo caro del viaje la disuadió de la idea.
Ella, que es una persona muy religiosa, cree que en esta decisión intervino la mano de Dios, pues a los pocos días tuvo lugar en Colombia el terrible terremoto que ha sacudido el país. Alba no pudo por menos de dar gracias a Dios, pues su familia, que vive en Calí, uno de los centros del temblor, había salido indemne.
Lo cual no quiere decir que tanto ella como nosotros no hayamos lamentado la multitud de víctimas del seísmo y sus réplicas.
Me entero por la prensa y la televisión de que la célebre cantante Shakira ha viajado a Colombia para prestar ayuda a una población que está necesitada de todo.
Hay ocasiones en que las celebridades aprovechan las desgracias ajenas para incrementar su fama. No es este el caso de Shakira, cuya celebridad se asienta sobre una larga trayectoria de éxitos. Ahora escucharé con más atención sus canciones.
Quiera Dios que no haya más réplicas de este y de otros seísmos que este verano están sacudiendo no sólo Colombia, sino también ciudades tan cercanas como Granada.
Proliferación de temblores que hace preguntarse a los entendidos por sus causas.
Alba, que ya he dicho que es una persona muy religiosa, las atribuirá a la falta de fe y de creencias de nuestro ateo mundo.
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