8 de agosto de 2026

Madrid-Santander

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

El pasado día 4 de agosto Angelina mi mujer y yo hicimos este trayecto en el Alvia que sale de Madrid a las 13:30 y tiene su llegada a Santander a las 18:04. Habíamos contratado el servicio de Acerca, antiguo Atendo, con lo que no tuvimos en ningún momento que cargar con las maletas.

Habida cuenta de los desastres, con muertos incluidos, que han tenido lugar con los trenes tanto de alta velocidad como normales, he de confesar que yo no las tenía todas conmigo en cuanto al feliz transcurso del viaje. Pero este se desarrolló sin ningún percance.

Al llegar a la estación de Chamartín nos dirigimos a la sala de Acerca, y allí ya se hicieron cargo de nuestro equipaje. Tuvimos, eso sí, que pasar el túnel de control. Pero el empleado de Acerca subió nuestras maletas al vagón número tres, mientras nosotros ocupábamos nuestros asientos.

Como nuestro vagón estaba muy cerca de la cafetería, aproveché esta circunstancia para comprar sendos bocadillos de jamón y las bebidas, una Coca-Cola cero para Angelina y una cerveza sin alcohol para mí, además de una botella de agua.

 El día estaba radiante y durante la primera parte del trayecto observé las repoblaciones de los típicos pinos de copa ancha.

Como no conservo los billetes del tren que cogimos, puede que los horarios que me da el móvil no sean los exactos que experimentamos. Recuerdo la parada en la gran estación de Valladolid, ciudad en la que yo nací.

A riesgo de equivocarme, consigno la parada en la estación Segovia-Guiomar, parada que no efectúan los trenes de vuelta.

Los campos por los que circula nuestro Alvia se  ven milagrosamente libres de los incendios que han asolado las provincias de Madrid y Ávila.

Al pasar por Palencia, dedicamos un recuerdo a nuestro querido amigo el gran poeta Javier Lostalé, que trabajó muchos años en la emisora local.

Nuestro Alvia no se detiene en Aguilar de Campoo, ni tampoco que yo recuerde en Reinosa.

Me admira ya en plena Cantabria la riqueza del arbolado que cubre las vertientes de la zona, como el avellano, el roble albar, el acebo, la encina, el alcornoque, el haya, el castaño, el arce, el tilo, el olmo, el abedul, el tejo, el pino silvestre, el chopo y el mostajo.  

Amo a mi España, en la que alternan las zonas áridas y las verdes. Me emocionan los campos agrestes, su luz dorada que se pierde en la lejanía.

Densos nubarrones auguran lluvia en Santander, lluvia que luego no se produjo. Tuvimos que esperar al jueves para que se desprendieran algunas lloviznas.

Cuando las grandes vías fluviales del centro de Europa, como el Rhin y el Danubio, se están secando, nuestro tren cruza ríos que mantienen intacto su caudal como el Pisuerga, el Carrión y el Besaya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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