29 de agosto de 2026

La autocompasión

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Si me miro a mí mismo como una persona merecedora de compasión, estoy falseando la realidad en la que me muevo.

Una realidad en la que, a mis ochenta y siete años, la seguridad social me ingresa puntualmente la pensión todos los meses.

Y, sin embargo, y a pesar de que en El Espinar poseo un chalet del que disfruto sobre todo en el mes de julio, en ocasiones me observo con autocompasión.

Pues bien ¿qué es la autocompasión?

El Diccionario de la RAE, de forma muy breve, la define como “Compasión hacia uno mismo”. O sea “la acción o sentimiento de sentir compasión por los   equilibrios y capacidades que me llevan a necesitar ayudarme de un bastón para caminar. Y el caso es que los médicos me recomiendan andar todos los días.

Hay otra adversidad que sufro por las noches y que me obliga a levantarme e ir al baño cinco o seis veces, Cuando le expuse a mi nueva doctora del centro de salud tal incomodidad, ella me aconsejó no beber agua a partir de las siete de la tarde.

Y si la necesidad de ir al baño me ocurre sólo por las noches, puedo darme con un canto en los dientes. Porque si la experimento en otros lugares y situaciones, puede convertirse en algo realmente molesto, digno de autocompasión.

Yo antes era lo que en lenguaje familiar suele llamarse “un manitas”. Y ahora tengo que llamar a un experto para el más mínimo arreglo, ya sea en el campo de la electricidad, de la fontanería o de cualquier otra especialidad.

¿Creen ustedes, queridos lectores, que no soy digno de autocompasión?

Sólo existe una solución para estas carencias y es el amor.

La definición de autocompasión de la RAE se centra en las adversidades y los sufrimientos físicos y olvida que todos nacemos y crecemos en una familia que nos envuelve con amor.

Si quiero olvidar la autocompasión, no tengo más que pensar en mis hijos y mis nietos.

Y abriendo el campo de las relaciones humanas, recordar a mis numerosos amigos. Cultivar eso tan hermoso que es la amistad.

Finalmente, tengo a mi lado a una persona que es mi mujer y que con su amorosa presencia y compañía hace imposible la autocompasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

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